Historia antigua

Muerte en el Nilo: Antínoo y el emperador Adriano

En Agatha Christie su novela Death on the Nile (1937) lleva al famoso detective belga Hercule Poirot a resolver un asesinato pasional a bordo de un vaporizador en el Egipto de los faraones. Curiosamente, la historia recuerda un hecho real ocurrido en la misma región: la muerte misteriosa del emperador romano Adriano y su joven amante Antínoo en el río Nilo.

El emperador de gira

En el año 130 d.C., el emperador Adriano (reinado 117‑138 d.C.) visitó Egipto con su séquito. Adriano era un viajero incansable; inspeccionaba personalmente las provincias, decoraba su villa en Tivoli con motivos exóticos y hacía acuñar monedas que mostraran cada territorio que recorría. Entre 128 y 130 d.C. lo acompañaba un atractivo joven de la Baja Asia, llamado Antínoo.

Poco se sabe de la vida de Antínoo antes de encontrarse con Adrián. Probablemente nació en la pequeña ciudad de Claudiópolis, en Bitinia, y pertenecía a la clase media baja. Cuando Adriano visitó Claudiópolis en 123 d.C., el joven llamó su atención y, dos años después, fue enviado a Roma para recibir una educación superior. Allí comenzó la relación con el emperador; Adriano tenía alrededor de cuarenta años, mientras que Antínoo apenas había cumplido trece.

Muerte en el Nilo: Antínoo y el emperador Adriano

Bustos de Adriano y Antínoo en el British Museum.

Una cultura grecorromana

Adriano, como muchos emperadores, estaba profundamente influenciado por la cultura griega, donde las relaciones entre adultos y jóvenes no solo eran aceptadas, sino a veces incluso alentadas. Como decía L.P. Harley, "el pasado es un país extranjero, hacen las cosas de manera diferente allí". La homosexualidad era un fenómeno extendido en el mundo grecorromano. Aunque Adriano estaba casado, las fuentes literarias sugieren que su matrimonio no era feliz; el emperador parecía estar más interesado en los hombres.

El accidente en el Nilo

Durante la visita imperial a Egipto, se organizó una excursión en barco por el Nilo. Previo a ello, el emperador y su amante habían participado en una cacería de leones en el desierto libio, donde Adriano salvó a tiempo la vida de Antínoo. En el Nilo, sin embargo, ocurrió la tragedia: en Hermópolis, Antínoo cayó por la borda y se ahogó. La Historia Augusta relata que Adriano "lloró como una mujer" (muliebriter flevit).

El luto del emperador fue profundo. Antínoo fue deificado y elevado a heros, una figura intermedia entre mortal y dios. Adriano fundó la ciudad de Antínoopolis, frente a Hermópolis, en su honor, y el cuerpo momificado del joven fue enterrado en su villa de Tivoli.

El legado numismático

Varias ciudades del Oriente romano comenzaron a emitir monedas con la imagen de Antínoo, especialmente cuando el emperador estaba de visita. Muchos de estos ejemplares eran conmemorativos y no estaban destinados a la circulación masiva. Un ejemplo destacado es la moneda de Mantinea, en Arcadia (Peloponeso), cuya cara muestra los labios sensuales típicos del arte griego clásico y un torso desnudo que subraya su condición de heros.

Muerte en el Nilo: Antínoo y el emperador Adriano

Medalla de bronce de Mantinea, acuñada alrededor del 131‑132 d.C.

Una sombra de sospecha

La versión oficial de que la muerte de Antínoo fue un accidente ha sido cuestionada desde la Antigüedad y sigue alimentando teorías modernas. Algunos sugieren que fue asesinado por otro amante de Adriano; otros plantean la hipótesis de un sacrificio humano para garantizar la salud del emperador, quien padecía problemas de salud. Incluso se ha especulado que Antínoo pudo haber aceptado voluntariamente su destino. Sea cual sea la verdad, la historia evoca la famosa canción de Meat Loaf: "And I would do anything for love, but I won't do that".