Historia antigua

Homo sapiens

Los restos fosilizados de varios individuos hallados en 1997 cerca de Herto, en Etiopía, demuestran que, hace unos 160.000 años, ya existían seres humanos muy similares a nosotros en África. Según los datos manejados por los científicos, el Homo sapiens, subespecie a la que todos pertenecemos, habría surgido entre 200.000 y 160.000 años atrás. Apareció en las mismas regiones donde los homínidos adoptaron la bipedestación hace más de 4 millones de años y donde, por primera vez, una especie con aspecto humano empezó a fabricar herramientas hace 2,5 millones de años.

Características de Homo sapiens

Con un volumen craneal mayor –entre 1.500 y 1.600 cm³–, una frente alta sin arco supraorbital, mandíbula corta, dientes pequeños y un mentón pronunciado, la apariencia del nuevo homínido era completamente distinta a la de sus antepasados. Poseía una gran capacidad de asociación de ideas y de habla, derivada de su arquitectura craneal, lo que le concedió una ventaja sobre las subespecies arcaicas de Homo sapiens con las que coexistió y, genéticamente, le permitió prevalecer. Gracias a su adaptabilidad, su superioridad cultural y su organización social evolucionada, la población de Homo sapiens creció rápidamente y se expandió por África y Eurasia. En Palestina existen restos de humanos modernos de hace 100.000 años y, en Europa, la evidencia más antigua, situada en los Balcanes, data de unos 40.000 años.

A diferencia del Homo erectus, que había migrado a esas regiones casi un millón de años antes, Homo sapiens abandonó el Viejo Mundo por primera vez, colonizando Oceanía –aprox. 55.000 años atrás– y el continente americano –alrededor de 40.000 años atrás–. En paleontología, las culturas desarrolladas por estos hombres modernos se engloban en el llamado Paleolítico Superior, periodo caracterizado por las primeras manifestaciones artísticas, la creación de herramientas especializadas de piedra y hueso, la fabricación de herramientas compuestas y el surgimiento de creencias religiosas.

La "Eve" africana, teorías del origen del hombre

De todas las teorías existentes sobre el origen del ser humano moderno, la que goza de mayor credibilidad es la del modelo de sustitución: el surgimiento de Homo sapiens en África y su posterior expansión por el resto del planeta. Sus defensores, entre ellos Cavalli‑Sforza, han demostrado con estudios genéticos que, a diferencia del modelo multirregional, la diversidad racial ya presente al final del Paleolítico Superior se debió a adaptaciones climáticas y no a diferencias biológicas significativas. Así, todos los seres humanos descienden de una Eve mitocondrial africana.

Una sustitución abrupta

La llegada del hombre moderno a Europa –el llamado hombre de Cro‑Magnon en referencia a restos hallados en esa localidad francesa– coincidió con la glaciación de Würm, aunque en un intervalo de clima templado entre sus dos fases frías. Su rápida penetración en el continente, poblado hasta entonces por neandertales, se dio probablemente de este a oeste, colonizando primero las regiones mediterráneas (entre 40.000 y 35.000 a.C.) y, más tarde, amplias zonas de Europa central y atlántica.

Aunque la información sobre el Paleolítico Superior es mucho más detallada que la del Medio o Inferior –gracias al mayor número de yacimientos y a la fiabilidad de la datación por radiocarbono–, el proceso de sustitución del Homo sapiens neanderthalensis por Homo sapiens sigue siendo un misterio. Existe evidencia de que ambas subespecies coexistieron aproximadamente 10.000 años, pero se desconocen los posibles intercambios genéticos y los factores que dieron ventaja a los recién llegados.

En la mayor parte de Europa se observa una ruptura marcada entre las industrias líticas del Moustérien (asociadas a los neandertales) y las del Aurignaciano (primer complejo cultural del Homo sapiens moderno). Sólo en áreas remotas aparecen restos de culturas transitorias, como el complejo lítico castelperrónico, típico de Francia y el noroeste de España.

Herramientas y utensilios

En el Paleolítico Superior las herramientas estaban fabricadas principalmente de piedra, aunque se emplearon técnicas más avanzadas y se diseñaron con mayor precisión que en períodos anteriores. Además, aumentó la producción de instrumentos de hueso, asta y marfil de animales cazados. Estos artefactos son esenciales para que los arqueólogos clasifiquen numerosas culturas, cuyas cronologías ahora pueden establecerse con mayor detalle gracias a la datación por radiocarbono.

Alimentación y supervivencia de Homo sapiens

Durante el Paleolítico Superior la caza siguió siendo una actividad central, pero los cambios climáticos y la diversidad de entornos obligaron a los grupos de Homo sapiens a especializarse en ciertos tipos de presa y a desarrollar nuevas estrategias económicas. En Europa occidental muchas comunidades dependían de la caza del reno; en las estepas frías de Rusia la caza del mamut perduró durante mucho tiempo; y en el Mediterráneo, donde los grandes mamíferos escaseaban, se aprovechó la proximidad a ríos y costas, incrementándose la pesca y la recolección de moluscos.

Armas usadas para la caza

Estas nuevas estrategias de subsistencia impulsaron la mejora de las armas. Al final del Paleolítico Superior, coincidiendo con los últimos momentos de la Edad de Hielo, se fabricaron puntas de lanza más pequeñas y de forma geométrica, así como propulsores que permitían lanzar estas armas con mayor fuerza y distancia. Aparecen también las primeras arpones dentados, usadas principalmente para la pesca, y los arcos y flechas más primitivos registrados. Se cree que en las últimas fases del Paleolítico se comenzaron a tejer redes y a elaborar anzuelos y líneas.

Primeros asentamientos

Los asentamientos, al igual que la economía, tendieron a diversificarse, aunque nunca perdieron su carácter temporal propio del estilo de vida nómada. Además de las cuevas y refugios naturales típicos del Mediterráneo, los cazadores de renos de la Dordogne francesa y las comunidades humanas de Europa central y oriental construían tiendas circulares, semienterradas o de nivel del suelo con pieles, lo que les permitía montar y desmontar rápidamente sus campamentos según el movimiento de los rebaños.

Población de Homo sapiens

Gracias a su desarrollo cultural y a su enorme capacidad de adaptación a todo tipo de condiciones climáticas y ambientales, el Homo sapiens se extendió pronto por los cinco continentes. Los cálculos indican que, hace unos 20.000 años, ya podían existir alrededor de 10 millones de seres humanos en todo el planeta.

En los pasos de nuestros ancestros

La diáspora del Homo sapiens moderno pudo originarse en un aumento progresivo de la población y en su dependencia de la caza. La necesidad de seguir manadas de mamuts, por ejemplo, habría sido una de las causas que lo llevaron a América.

  1. Oriente Próximo. El hombre moderno salió de África a través del Levante oriental. Restos de hace unos 100.000 años se han encontrado en las cuevas de Skul y Qafeeh.
  2. Europa. A diferencia de otras regiones, el Paleolítico Superior europeo, que comienza en 40.000 a.C., está abundantemente documentado. Ejemplo: las Cuevas de Chauvet (Francia).
  3. Italia. En el Riparo Tagliente, Veneto, los neandertales fueron sustituidos por Homo sapiens alrededor de 35.000 a.C.; el sitio permaneció habitado hasta aproximadamente 12.000 a.C.
  4. África del Norte. En Libia, la primera evidencia de población humana data de 38.000 a.C.; el arte rupestre apareció allí alrededor de 10.000 a.C.
  5. América del Norte. Se cree que el Homo sapiens llegó al continente durante la última glaciación; los restos de las primeras culturas del norte, como Clovis, datan de 10.000 a.C.
  6. América del Sur. Los depósitos más antiguos del continente se encuentran en Chile y Brasil; los restos de Pedra Furada, Brasil, tienen unos 15.000 a.C.
  7. Australia. La llegada del Homo sapiens moderno fue aún más antigua: el ancestro australiano Mungo Man data de 32.000 a.C.

Progreso intelectual

Los cambios tecnológicos y económicos registrados durante el Paleolítico Superior, evidentes al analizar los restos materiales de la época, fueron acompañados sin duda por una profunda transformación de las relaciones sociales y de las creencias. No existen registros escritos de esas transformaciones; por ello, las teorías se basan en la interpretación de la escasa pero extraordinaria muestra de arte paleolítico y en el estudio de grupos de cazadores‑recolectores que, confinados a regiones inhóspitas, han sobrevivido hasta hoy, como los bosquimanos del Kalahari, con 20.000 años de historia.

La prueba más clara del decisivo desarrollo intelectual del Homo sapiens reside en su éxito evidente para adaptarse y, por consiguiente, sobrevivir. Genéticamente, no hay nada que nos diferencie de esos "hombres de Cro‑Magnon" que llegaron a Europa hace unos 40.000 años.

Cronología

Complejos culturales del Paleolítico Superior europeo

Periodo inicial

40.000 – 26.000 a.C. Complejo Aurignaciano. Aparecen herramientas de piedra –especialmente láminas–, herramientas de hueso (asajes) y astas de reno. Se extiende desde Ucrania hasta la Península Ibérica.
31.000 – 20.000 a.C. Complejo Gravetiano. Se desarrollan puntas laminares con bordes retocados, así como herramientas de hueso o marfil. Surgen arcos y flechas, estatuillas femeninas y relieves.

Periodo medio

20.000 – 15.000 a.C. Complejo Solutrense. Presente en Francia y España, coincide con las fases más frías de Würm. Se fabrican herramientas de acabado fino y láminas grabadas.

Periodo tardío

20.000 – 10.000 a.C. Complejo Epigravetiano. Continuación de la tradición gravetiana en Italia, los Balcanes y Europa del Este. Primeras agujas de hueso perforadas.
20.000 – 10.000 a.C. Epigravetiano itálico. Variante regional con influencias magdalenianas; produce estatuillas y «bastones de mando», así como grabados rupestres.
18.000 – 10.000 a.C. Complejo Magdaleniano. Extenso en Europa occidental y central. Se fabrican arpones de hueso, dardos, flechas, agujas de coser y ganchos. Destacan las grandes obras de arte rupestre, como Lascaux y Altamira.
10.000 a.C. Fin de la glaciación de Würm y del Paleolítico. Comienza el periodo de transición al Neolítico, llamado Epipaleolítico o Mesolítico.

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