Historia de Qi
Qi (pronunciado Ch'i en Wade‑Giles) fue uno de los estados más extensos y poderosos de la China antigua durante el periodo de los Reinos Combatientes (aprox. 771‑221 a.C.).
Expansión y reformas (siglos VII‑VI a.C.)
En los siglos VII y VI a.C., Qi se ubicó en el extremo oriental de la llanura del norte de China, en lo que hoy son las provincias de Shandong y Hebei. Bajo el gobierno del semilegendario duque Huan (Qi Huangong) y su célebre ministro Guan Zhong, el Estado introdujo importantes reformas: un sistema tributario unificado, la creación de un ejército centralizado y monopolios estatales sobre la producción de sal y hierro. Además, se estableció una burocracia basada en el mérito más que en la herencia.
Hegemonía y declive
Gracias a estas innovaciones, Qi llegó a dominar gran parte de China. En 651 a.C. organizó una liga de pequeños estados que repelió invasiones de potencias semibarbaras del norte y del sur. Sin embargo, la hegemonía de Qi fue breve; tras la muerte del duque Huan, luchas internas debilitaron la confederación y otras potencias comenzaron a ascender.
Renacimiento y caída final (siglo IV‑III a.C.)
En el siglo IV a.C., una nueva dinastía al mando de Qi recuperó la influencia política. A principios del siglo III a.C. intentó sin éxito restablecer la hegemonía total. Finalmente, en 221 a.C., el Estado de Qi fue absorbido por el Reino de Qin, que completó la unificación de China bajo un gobierno central fuerte.
Este breve repaso muestra cómo Qi, a través de reformas administrativas y militares, dejó una huella duradera en la historia china.