Historia antigua

El viento divino (Kamikaze)

El origen del kamikaze

En el siglo XIII, las hordas mongolas conquistaron gran parte de Asia, creando un imperio que se extendía desde Europa del Este hasta Corea. Tras la caída de la China imperial en 1260, los mongoles volvieron su mirada hacia el este, a Japón.

En 1274, una fuerza mongola desembarcó en la isla sur de Kyushu y se enfrentó a los samuráis en una sangrienta batalla. Esa misma noche, un tifón dispersó gran parte de la flota invasora, obligando a los derrotados a regresar al continente.

Doce años después, en 1281, los mongoles intentaron una segunda invasión con decenas de miles de hombres. Durante dos meses los samuráis mantuvieron sus posiciones, pero un nuevo tifón se alzó en su favor. La tormenta destruyó gran parte de la armada mongola y miles de invasores perecieron bajo las espadas de los samuráis mientras intentaban huir. Tras este desastre, los mongoles nunca volvieron a atacar Japón.

Este segundo tifón fue llamado kamikaze, “viento divino”, y se convirtió en símbolo de victoria para los japoneses. El término fue retomado al final de la Segunda Guerra Mundial por los pilotos suicidas que estrellaban deliberadamente sus aviones contra buques enemigos.