Historia antigua

Shahr-i Sokhta, la Pompeya del Oriente

Una ciudad milenaria bajo la arena del desierto salado

Gracias a la arena del desierto salado, uno de los entornos más inhóspitos del planeta, se ha conservado la antigua ciudad de Shahr‑i Sokhta. Se fundó alrededor del 3200 a.C. en la provincia de Sistan‑va‑Baluchistán, al sureste de Irán. Su desaparición bajo las dunas, ya en el 2300 a.C., sigue sin explicarse con certeza. A diferencia de Pompeya, no hubo una erupción volcánica; los primeros análisis paleo‑botánicos señalan al clima como la causa principal.

Shahr-i Sokhta, la Pompeya del Oriente

Ubicación estratégica y origen del nombre

Shahr‑i Sokhta, que significa “ciudad quemada”, surgió en el cruce de tres zonas climáticas: mediterránea, tropical y siberiana. Su posición, cerca de las fronteras con Pakistán y Afganistán y en el corazón de Asia Central, la convirtió en un próspero nudo comercial. El yacimiento cubre unos 200 ha, lo que la sitúa entre las ciudades más antiguas y extensas del mundo. Satélites arqueológicos descubiertos recientemente alrededor del sitio confirman su importancia y centralidad.

Shahr-i Sokhta, la Pompeya del Oriente

Vínculos con la mitología sumeria

Los textos arqueológicos asocian a Shahr‑i Sokhta con la legendaria Aratta, mencionada en fuentes mesopotámicas como el lugar «donde sale el sol». Aratta rivalizaba con los gobernantes de la Primera Dinastía de Uruk (incluido Gilgamesh), los guardianes del reinado sumerio tras el Diluvio. Según la tradición, el Diluvio marcó el fin de dinastías milenarias y permitió que la realeza “descendiera del cielo”, primero en Kish y luego en Uruk. En los poemas sumerios, Aratta aparece como una tierra distante, fabulosa y rica en oro, plata, lapislázuli y otros materiales preciosos.

Shahr-i Sokhta, la Pompeya del Oriente

Relación con la diosa Inanna y la literatura mesopotámica

La ciudad también se describía como sede de la diosa Inanna, a quien se le dedicó un templo construido completamente de lapislázuli. Con el paso del tiempo, Inanna trasladó su residencia a Uruk, cediendo la autoridad a los reyes sumerios y a la dinastía fundada por Enmerkar, continuada por Lugalbanda y el mítico Gilgamesh. La memoria de Shahr‑i Sokhta quedó plasmada en la literatura mesopotámica, citada por el rey Shulgi de Ur y en textos paleo‑babilonios del siglo XIX a.C.

Shahr-i Sokhta, la Pompeya del Oriente

Hallazgos arqueológicos sorprendentes

Solo se ha excavado alrededor del 5 % del área total de 300 ha, pero ya se han descubierto numerosos tesoros. Las construcciones, de hasta dos metros de altura, estaban decoradas con motivos geométricos. Entre los hallazgos destacan:

  • Un juego de mesa de madera similar al juego real de Ur, precursor del backgammon.
  • Restos de metalurgia: escorias y crisoles que evidencian una actividad metalúrgica avanzada.
  • En 2006, la prótesis ocular más antigua del mundo, una esfera de betún.
  • Los llamados “proto‑tablillas”, pequeños bloques de arcilla con anotaciones numéricas mediante líneas y puntos.

Reconocimiento UNESCO y colaboración italiana

Desde 2014, Shahr‑i Sokhta forma parte de la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO por su “valor universal”. La relación con Italia es estrecha: la ciudad fue descubierta en 1967 por el arqueólogo italiano Maurizio Tosi y, a partir de 1970, la misión italiana del Instituto Italiano para Oriente Medio (IsMEO) ha dirigido las excavaciones.

Actualmente, la misión arqueológica conjunto italo‑iraní Ascalone, dirigida por el investigador Enrico de la Universidad de Salento y el iraní Mansur Sajjadi del Centro Iraní de Investigación Arqueológica, continúa explorando el sitio con el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores y entidades privadas.

Shahr‑i Sokhta sigue revelando capítulos fascinantes de la historia antigua, consolidándose como la verdadera “Pompeya del Oriente”.