Ropas magníficas y colores vibrantes
Los persas se distinguían por sus telas espléndidas y el uso intensivo de colores como el amarillo, marrón, ocre y azul. Sus lujosas túnicas ceremoniales recordaban la gran tradición de los sastres babilonios.
Creatividad en la vestimenta cotidiana
Sin embargo, fue en la ropa diaria donde los persas mostraron su ingenio. Provenientes de regiones montañosas y habituados a la equitación constante, aprendieron a confeccionar prendas de cuero extremadamente ajustadas y a ablandarlas mediante el curtido, logrando cortes y costuras que seguían perfectamente la forma del cuerpo.
Innovación con tejidos ligeros
Al tener acceso a los tejidos ligeros de la tradición mesopotámica, adaptaron sus modelos tradicionales e inventaron pantalones y chaquetas con mangas. Transformaron el manto sumerio en el cafatán, una camisa larga y pesada que llegaba hasta los tobillos, que a menudo se llevaba con las mangas colgando sin introducir los brazos.
Calzado y complementos típicos
Los persas también utilizaban zapatos cerrados de cuero con punta elevada, tobillo alto y cordones, así como una boina baja de fieltro. Estos accesorios reflejan sus orígenes nómadas, pues durante siglos caminaron por terrenos escarpados o bosques donde las sandalias no protegían los pies y los sombreros altos resultarían incómodos.