Historia antigua

Antropocentrismo: el hombre como centro del mundo

El antropocentrismo es una corriente filosófica que sitúa al ser humano, dotado de inteligencia, como el centro y agente libre de sus acciones en el mundo.

El término proviene del griego: anthropos “humano” y kentron “centro”, es decir, “el hombre en el centro”.

Surgió como respuesta al teocentrismo, sistema en el que Dios (Theos en griego) ocupaba el centro del universo.

Antropocentrismo: el hombre como centro del mundo Símbolo del antropocentrismo humanista: Hombre de Vitruvio (1590) de Leonardo da Vinci

Así, el antropocentrismo agrupa ideas que colocan al hombre como figura central en la cultura, la ciencia y la sociedad, sirviendo de referencia principal para comprender el mundo.

Para esta visión, el ser humano es racional, crítico, capaz de cuestionar su propia realidad y responsable de sus pensamientos y actos.

Busca la verdad mediante el análisis y el método científico‑racional, favoreciendo pruebas, explicaciones y, preferentemente, el razonamiento matemático.

Esta independencia del hombre respecto a Dios permitió la reflexión, la creación y la difusión del conocimiento, impulsando grandes descubrimientos científicos y el surgimiento del individualismo.

Diferencias entre teocentrismo y antropocentrismo

El teocentrismo, ligado a la religión, interpreta los fenómenos naturales como expresión de la voluntad de un ser superior.

En esa perspectiva, toda la vida social, cultural y económica debería fundamentarse en Dios.

Fue una concepción dominante durante la Edad Media, cuando la religión jugaba un papel crucial en la sociedad.

Humanismo y antropocentrismo

En los siglos XV y XVI, Europa experimentó profundas transformaciones económicas y sociales: grandes navegaciones, invención de la imprenta, reforma protestante, declive del feudalismo, surgimiento de la burguesía y el auge del cientificismo.

En este contexto, el humanismo renacentista y el antropocentrismo forman parte del mismo movimiento, impulsando preguntas basadas en el cientificismo empirista.

De esta manera, el antropocentrismo marcó la transición del feudalismo al capitalismo mercantil y del mundo medieval al moderno.

Las artes (literatura, pintura, escultura, música, etc.) y la filosofía se guiaron por esta nueva visión del mundo para crear sus obras.

Los humanistas también promovieron la inclusión de disciplinas académicas esenciales para esta nueva mentalidad: filosofía, lenguas, literatura, artes, humanidades y ciencias.

Antropocentrismo y religión

Aunque la figura divina fue cuestionada, el Dios no desapareció del antropocentrismo. Lo “sagrado” siguió presente en la vida de las personas, pero dejó de ser la única fuente de verdad. La Biblia fue estudiada intensamente mediante nuevas traducciones y la crítica histórica.

Sin embargo, la verdad debía buscarse a través de la racionalidad humana, considerada un don divino.

Aprende más sobre el tema leyendo los artículos:

  • Humanismo
  • Renacimiento: características y contexto histórico

Publicación anterior