Stonehenge es el conjunto de restos neolíticos mejor conservado y, hasta hoy, sigue siendo un enigma para los científicos.
Ubicado en Amesbury, Inglaterra, el círculo de piedras se data entre el 3100 a.C. y el 2075 a.C., y pudo haber tenido distintos usos a lo largo de los siglos.
A tan solo 137 km de Londres, Stonehenge atrae a más de 1,3 millones de visitantes al año, convirtiéndose en uno de los monumentos más visitados del Reino Unido.
Construcción de Stonehenge
Su edificación se prolongó aproximadamente 2.000 años. Las grandes losas provienen de los Marlborough Downs, a 32 km de distancia, mientras que los bloques menores fueron extraídos de las montañas de Preseli, en Gales, a unos 250 km.
El modo de transporte sigue sin resolverse: ¿se aprovecharon los inviernos para deslizar las piedras? ¿Fueron arrastradas por animales y hombres? Estas preguntas permanecen abiertas.
Función del monumento
Stonehenge forma parte de un complejo mayor que ha ido desapareciendo con el tiempo. Evidencias de ello son la zanja que rodea todo el conjunto, los tres monolitos cercanos y restos de estructuras similares en el entorno.
Los arqueólogos hipotetizan que el sitio podría haber sido uno de varios templos distribuidos en la región.
El propósito exacto del monumento sigue sin conocerse con certeza. Algunas teorías sugieren que fue un calendario solar; otras apuntan a su uso como cementerio, e incluso a una combinación de ambas funciones.
Investigaciones recientes revelan que, después de la cremación, los restos fueron enterrados en el sitio: se hallaron 56 fosas con los restos cremados de al menos 64 individuos del Neolítico.
Además, Stonehenge funciona como calendario: durante el solsticio de verano, el 21 de junio, el sol sale alineado con la piedra central.
Esta hipótesis indica que los pueblos neolíticos poseían conocimientos astronómicos avanzados y una jerarquía social que regulaba los rituales funerarios.
En conjunto, Stonehenge constituye una prueba más de la Revolución Urbana que vivieron los humanos prehistóricos.

Mitos y leyendas
Se ha atribuido la construcción a los celtas y al mago Merlín, aunque ambos llegaron a las Islas Británicas en el siglo V d.C., mucho después de la edificación del monumento.
No existe evidencia arqueológica que demuestre la presencia de druidas realizando cultos en Stonehenge; sin embargo, hoy en día movimientos neopaganos realizan ceremonias allí.
Algunas teorías de la cultura popular afirman que Stonehenge sirvió como pista de aterrizaje para naves extraterrestres, pero no hay pruebas que respalden esa idea.
Curiosidades
- Stonehenge, Avebury y los sitios circundantes forman parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1986.
- Por motivos de seguridad, los visitantes no pueden caminar entre las piedras del monumento.