La cultura romana, sucesora de la cultura griega en la historia universal, se desarrolló en la península itálica, situada al sur de Europa y con forma de bota que se adentra en el mar Mediterráneo. En la antigüedad sus límites eran: al norte los Alpes, al sur el mar Jónico y el Mediterráneo, al este el mar Adriático y al oeste el mar Tirreno. En todo su territorio se hablaba latín.
1. Pueblos y culturas preromanas
En la zona que luego sería Roma se establecieron diversos pueblos, entre los que destacan los mediterráneos, los ligures, los itálicos, los griegos, los etruscos y los galos.
Los mediterráneos eran nativos de la zona, de origen desconocido, y fueron asimilados por los nuevos invasores de la península.
Los itálicos pertenecían a la rama indoeuropea; invadieron las llanuras del Po, la península itálica y Sicilia, introduciendo técnicas de bronce y hierro. Entre ellos se encontraban los umbrios, sabinos y samnitas, que poblaron los Apeninos, y los latinos, asentados en la llanura del Lacio.
Los griegos se establecieron en el sur de la península, creando la llamada Magna Grecia, donde sobresalieron ciudades como Tarento, Nápoles y Siracusa.
Los etruscos, originarios de Asia Menor, ocuparon la región de la Toscana. Construyeron ciudades amuralladas e introdujeron el arco, utilizándolo en bóvedas, cúpulas, puentes y sistemas de alcantarillado. Destacaron en escultura, pintura y metalurgia, y fueron los verdaderos transmisores de la cultura griega a los romanos, cuyos herederos fueron los latinos.
Los galos habitaban la Galia Cisalpina (valle del Po). En el siglo VI a.C. avanzaron hacia el sur, asaltaron Roma y obligaron a los romanos a levantar murallas perimetrales alrededor de la ciudad.
2. Influencia del entorno geográfico en sus habitantes
El entorno natural incide decisivamente en la vida de una civilización. Por ejemplo, en Fenicia la abundancia de bosques y la estrecha franja costera convirtieron a su población en los mejores marineros de la antigüedad.
En la península itálica, el clima templado, similar al de Grecia, favoreció la práctica de ejercicios físicos que fortalecían el cuerpo. Su terreno accidentado y sus altas montañas forjaron un carácter valiente y resistente entre sus habitantes.
3. Periodos de la historia de la cultura romana
La historia de Roma abarca desde su fundación en el 753 a.C. hasta el 475 d.C., y se divide tradicionalmente en tres etapas:
- Monarquía (753‑509 a.C.): Primer periodo, marcado por la figura del rey y la consolidación de las instituciones básicas.
- República (509‑29 a.C.): Gobierno de magistrados y senado, expansión territorial y desarrollo de la cultura cívica.
- Imperio (29 a.C.‑476 d.C.): Concentración del poder en el emperador, máximo esplendor artístico y arquitectónico, y posterior declive.