La Ilustración es el movimiento intelectual, cultural, ideológico y político que surgió en Europa a raíz del progreso y la difusión de nuevas ideas y conocimientos científicos. Iluminó las mentes y transformó el espíritu de la época. Su mayor desarrollo se dio en el siglo XVIII, conocido como la Edad de la Ilustración. En toda Europa se hablaba de la “Época de la Ilustración”, en la que la razón debía reemplazar al Antiguo Régimen.
Características de la Ilustración
- Predominio de la razón y del examen libre como guías exclusivas del ser humano, tanto en la búsqueda del conocimiento como en la reflexión sobre su tiempo y su cultura.
- Crítica vigorosa al orden establecido y tendencia marcada a alejarse de las tradiciones rígidas.
- Enfoque abstracto y racional en las ciencias.
- Rechazo de los dogmas revelados por la Iglesia, promoviendo la tolerancia religiosa.
- Cuestionamiento de la tradición absolutista en la política.
- Interés intenso por la educación, la ampliación del saber y el desarrollo cultural.
Representantes de la Ilustración
Las Nuevas Ideas
Las nuevas ideas, de espíritu eminentemente liberal, surgieron de los llamados “filósofos” que difundieron sus concepciones políticas, sociales y económicas contra el sistema absolutista vigente. Nacidas principalmente en la burguesía, se extendieron a las clases educadas, al pueblo y a sectores del clero, llegando incluso a monarquías ilustradas. La principal herramienta de difusión fue la Enciclopedia, un monumental diccionario del conocimiento humano.
- Orden político: abolición del régimen absolutista y establecimiento de la soberanía popular, reconociendo la libertad individual.
- Orden social: justicia e igualdad para todas las clases.
- Orden económico: libertad de comercio e industria y tributación sin privilegios.
Los Filósofos
Los filósofos, o pensadores políticos, analizaron la situación de Francia y otras naciones, criticando los abusos del Antiguo Régimen y defendiendo la eliminación de la desigualdad, los privilegios y la censura. Sus escritos prepararon el clima que desencadenó la Revolución Francesa.
- Voltaire (1694‑1778) – Escritor, historiador y filósofo, crítico implacable del absolutismo y del clero, utilizó la sátira para denunciar sus abusos. Tras su exilio en Inglaterra escribió “Cartas filosóficas”, defendiendo la tolerancia y la libertad de pensamiento.
- Rousseau (1712‑1778) – Filósofo suizo que abogó la soberanía popular y la reforma radical de la sociedad. Sus obras “Discurso sobre el origen de la desigualdad” y “El contrato social” influyeron profundamente en la Revolución.
- Montesquieu (1689‑1755) – Noble y pensador que propuso la separación de poderes (legislativo, ejecutivo y judicial) en “El espíritu de las leyes”, modelo base de las democracias modernas.
Los Economistas
Los economistas estudiaron el sistema económico predominante y defendieron la libertad de industria, comercio y trabajo, así como una distribución equitativa de los impuestos.
Quesnay
Fundador de la escuela fisiocrática, sostuvo que la tierra era la única fuente de riqueza y abogó la protección de la agricultura y la libre iniciativa comercial.
Gournay
Discípulo de Quesnay, amplió la teoría fisiocrática reconociendo también a la industria como fuente de riqueza y atacó los monopolios.
Adam Smith
Considerado el padre de la economía política, defendió que el trabajo era la fuente de riqueza y propuso la libre competencia en agricultura, industria y comercio en su obra “La riqueza de las naciones”.
Turgot
Ministro de Finanzas de Luis XVI, promovió la libertad de comercio y la igualdad tributaria entre los tres estados. Es autor de “Reflexiones sobre la formación y distribución de la riqueza”.
La Enciclopedia, vehículo de las ideas ilustradas
Entre 1751 y 1772 se publicó la Enciclopedia, una obra monumental de 28 volúmenes que recopiló alrededor de 60 000 artículos escritos por 160 colaboradores, entre ellos Diderot, D’Alembert, Rousseau, Voltaire y Montesquieu. Difundió conceptos como la soberanía popular, la libertad individual, la libertad de pensamiento y la libertad económica, combatiendo la intolerancia religiosa y el absolutismo monárquico. Se convirtió en el principal medio de propagación del pensamiento ilustrado.