Historia antigua

La fase monárquica de la Revolución Francesa (1789‑1792)

La fase monárquica abarca desde el estallido de la Revolución en junio de 1789 hasta el 21 de septiembre de 1792, día en que se abolió la monarquía.

Los Estados Generales (1789)

La profunda crisis económica que atravesaba Francia y el consejo prudente del ministro Necker impulsaron al rey Luis XVI, un monarca temeroso y absolutista, a convocar los Estados Generales. Era la primera reunión desde 1614 y sólo se llamaba en situaciones de grave emergencia. Se eligieron 1 200 diputados: 300 del clero, 300 de la nobleza y 600 del Tercer Estado (el pueblo).

El 5 de mayo de 1789 la asamblea se instaló en Versalles bajo la presidencia del rey. En su discurso inaugural Luis XVI se negó a mencionar reformas populares y reafirmó su autoridad absoluta, provocando desilusión y enojo entre los representantes del pueblo.

El conflicto de voto: el Tercer Estado exigía votación por cabeza, mientras que clero y nobleza defendían el voto por órdenes (tres votos, uno por cada orden). Ante la negativa del rey, los diputados del Tercer Estado, que representaban al 95 % de la nación, se declararon Asamblea Nacional el 17 de junio de 1789, sin contar con el clero y con parte de la nobleza que se uniría después.

La Asamblea Nacional (1789)

Tras la ruptura con los Estados Generales, el Tercer Estado invitó a los demás órdenes a reunirse en una sola asamblea, aceptando el voto por cabeza. La mayoría de los clérigos de bajo rango se sumó, y el 17 de junio se proclamó la Asamblea Nacional, alegando representar al 96 % de la nación.

El rey intentó disolverla, pero los diputados se refugiaron en la cancha de tenis del Palacio de Versalles, jurando (el 20 de junio) no separarse hasta conceder una constitución a Francia. Cuando Luis XVI intentó anular el proceso, el diputado Mirabeau respondió: «¡Está aquí por la voluntad del pueblo y no saldremos sin bayonetas!».

La Asamblea Constituyente (1789‑1791)

El rey, finalmente, reconoció la nueva realidad y convocó a clero y nobleza a integrarse en la Asamblea Nacional, que pasó a llamarse Asamblea Constituyente. Su misión: redactar la primera Constitución francesa.

La toma de la Bastilla (14 de julio de 1789)

Al conocer los planes de un golpe de Estado del rey y la dimisión del ministro Necker, el pueblo asaltó la Bastilla, símbolo del despotismo monárquico. Tras cuatro horas de combates, la guarnición fue vencida y la fortaleza cayó. El 14 de julio se convirtió en la Fiesta Nacional de Francia.

Agitación en toda Francia

El episodio inspiró revueltas en todo el país: saqueos, persecuciones contra funcionarios y nobles, y la formación de guardias nacionales por parte de los ciudadanos para protegerse.

Sesión histórica del 4 de agosto de 1789

Con el objetivo de eliminar las causas del descontento, la Asamblea Constituyente abolió de forma definitiva los privilegios feudales y los derechos señoriales, poniendo fin al Antiguo Régimen.

Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano

El 26 de agosto de 1789 se aprobó la Declaración, que proclamaba la igualdad, la libertad, la propiedad y la resistencia a la opresión como derechos inalienables.

Los Días de Octubre (5‑6 de octubre de 1789)

Ante la falta de alimentos y la inacción del rey, miles de mujeres marcharon a Versalles y obligaron a Luis XVI a trasladarse a los Tullerías, bajo vigilancia popular.

Festival de la Federación (14 de julio de 1790)

En el primer aniversario de la toma de la Bastilla, se celebró un gran desfile en el Campo de Marte, con la participación de delegaciones de todo el país, donde el rey y la Asamblea juraron lealtad a la Constitución.

Constitución civil del clero (1791)

La nueva legislación nacionalizó los bienes eclesiásticos, suprimió los conventos y estableció la elección de obispos y párrocos por voto popular, sin intervención papal, lo que provocó una profunda ruptura entre la Iglesia y la Revolución.

Huida del rey (Varennes, junio de 1791)

Luis XVI intentó escapar a Holanda con su familia, pero fue detenido en Varennes y llevado de regreso a París, donde fue recluido en la prisión del Temple.

Promulgación de la Constitución de 1791

Tras dos años de trabajo, la Asamblea Constituyente aprobó la Constitución de 1791, inspirada en la monarquía constitucional británica. Establecía la soberanía nacional, la separación de poderes y la figura de un rey constitucional con veto suspensivo.

Poder ejecutivo

Ejercido por el rey, nombrado "Rey de los Franceses por la gracia de Dios y la voluntad del pueblo", inviolable pero responsable ante el pueblo y asistido por un Consejo de Ministros.

Poder legislativo

Conformado por una única cámara, la Asamblea Legislativa, compuesta por 745 diputados encargados de aprobar leyes, declarar la guerra y fijar los impuestos.

Poder judicial

Integrado por magistrados elegidos por voto popular. Francia quedó dividida en 83 departamentos y unas 44 000 comunas.

La Asamblea Legislativa (1791‑1792)

Tras la disolución de la Asamblea Constituyente, la nueva Asamblea Legislativa asumió la tarea de aplicar la Constitución. Su mandato duró apenas un año, pues la creciente hostilidad contra el rey culminó en la abolición de la monarquía y el establecimiento de la República.

Aparición de los partidos políticos

Los diputados se agruparon en tres corrientes principales:

  • Los constitucionales (monárquicos de derecha), defensores de la estricta aplicación de la Constitución y del poder del rey.
  • Los girondinos, republicanos moderados del departamento de Gironda, que buscaban una revolución legal y defendían los derechos individuales.
  • Los jacobinos, republicanos radicales que consideraban necesario usar cualquier medio para consolidar la revolución.

Declaración de guerra a Austria y Prusia

El 20 de abril de 1792 la Asamblea Legislativa, presionada por los girondinos, declaró la guerra a Austria. Las primeras campañas fueron desfavorables, pero el 20 de septiembre de 1792 los franceses, bajo el mando del general Dumouriez, vencieron a los prusianos en Valmy, y en noviembre triunfaron en la batalla de Jemappes.

Asalto a los Tullerías y caída de la monarquía

El descontento popular y la acusación de conspiración contra la Revolución llevaron a los jacobinos a organizar una masiva manifestación el 20 de junio de 1792. Tras la presión popular, el rey fue forzado a aceptar la sustitución de los ministros girondinos y, finalmente, el 21 de septiembre de 1792 se proclamó la República, poniendo fin a la etapa monárquica.