Historia antigua

Los 400 que cambiaron el rumbo de Waterloo y de Europa

Los 400 que cambiaron el rumbo de Waterloo y de Europa

La Legión Alemana del Rey y su 2.º Batallón Ligero

Cuando el Imperio napoleónico ocupó Hannover en 1803, cientos de oficiales y soldados alemanes huyeron y se ofrecieron al rey Jorge III de Gran Bretaña. Así nació la Legión Alemana del Rey, una unidad bajo mando británico compuesta principalmente por hanoverianos, pero también por prusianos, bávaros, rusos, polacos y daneses.

Los primeros cuerpos formados fueron el 1.º y el 2.º Batallón Ligero de Infantería. En la mañana del 18 de junio de 1815, el 2.º Batallón Ligero defendía la granja La Haye Sainte (La Essade) en Waterloo, y estaba formado por aproximadamente 400 hombres entre oficiales, suboficiales y soldados.

Composición del batallón

El comandante era el teniente coronel hanoveriano Konrad Ludwig Georg Baring. Tenía bajo su mando seis compañías (378 hombres):

  • 1 capitán Meyer (80 hombres) encargados de cubrir el huerto.
  • 2 compañías bajo los tenientes Tobin y Graeme defendiendo la muralla exterior.
  • 3 compañías en el huerto, frente a la línea de batalla de Wellington.
  • Un destacamento de sanidad improvisado.

El batallón disponía de apenas 60 cartuchos por rifle, una escasez que puso a prueba su valentía.

La madrugada del 18 de junio

A las 08:00 h el sol comenzó a disipar la lluvia que había empapado a los soldados. Tras una breve pausa para el desayuno, Baring ordenó a sus hombres que mantuvieran la posición a toda costa y que, si la granja quedaba aislada, se retiraran solo cuando fuera imposible seguir luchando.

Los oficiales prepararon trincheras rudimentarias, mientras los médicos instalaban un puesto de primeros auxilios improvisado.

Desarrollo de la batalla

Alrededor de las 11:30 h el Cuerpo de Infantería Francés abrió el ataque contra el flanco derecho aliado. La artillería británica y neerlandesa bombardeó el centro de Wellington, pero la granja La Haye Sainte quedó bajo intenso fuego francés.

Los franceses avanzaron en columnas de infantería y caballería, pero fueron interrumpidos por el fuego preciso de los rifles Baker del 2.º Batallón. Cada disparo, a menos de 100 m, podía atravesar al soldado enemigo; el calibre de 15,9 mm era comparable al de una ametralladora ligera moderna.

La defensa de la granja

Cuando la primera ola francesa llegó a la puerta principal, Baring ordenó a sus hombres que se tendieran para presentar un blanco más pequeño. Él mismo permaneció a caballo para inspirar a sus tropas.

Los franceses, equipados con mosquetes de mayor cadencia pero menor precisión, lograron herir al sargento Harts y al capitán Shawman, pero no pudieron romper la defensa.

Los caballeros alemanes, bajo el teniente Hans von dem Busse, cerraron la puerta oeste con una barricada improvisada y repelieron varios asaltos de caballería.

El momento crítico y la contra‑ataque aliado

A las 15:00 h, el mariscal Ney lanzó una nueva ofensiva con tres batallones franceses, pero la artillería pesada que apoyaba a los aliados, junto con la carga de la caballería británica, desbarató el asalto.

El teniente Graeme, aprovechando la intervención de la caballería, realizó una carga de bayoneta que capturó prisioneros franceses.

El batallón sufrió bajas considerables: 3 oficiales muertos, 6 heridos y cerca del 25 % de su efectividad reducida. Sin embargo, recibió refuerzos de dos compañías del 1.º Batallón Ligero y de la unidad de Lunenburg, lo que le permitió mantener la posición.

El legado del "batallón en llamas"

Cuando la tarde cayó, la granja ardía y el suministro de pólvora escaseaba. Baring, pese a perder su caballo, siguió comandando a pie y, con su ejemplo, mantuvo la moral de sus hombres.

Al final del día, los aliados habían vencido a Napoleón, y el heroico accionar de esos aproximadamente 400 soldados de la Legión Alemana del Rey había sido decisivo para frenar la ofensiva francesa en el centro del campo.

Imágenes del combate

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Los tiradores de la Legión Alemana del Rey demostraron que la precisión y la valentía pueden cambiar el curso de la historia.