Historia antigua

Polonia 1939, Primera Sangre: Preludio aéreo de la Segunda Guerra Mundial (video)

El inicio del ataque aéreo

El asalto alemán a Polonia comenzó en la madrugada del 1 de septiembre de 1939, cuando tres aviones Stuka bombearon los puestos de control del puente de Dirschau sobre el río Vístula, intentando evitar que los polacos lo destruyeran.

Volando a apenas 10 metros de altura y bajo una densa niebla matutina, el escuadrón liderado por el teniente coronel Bruno Diley destruyó los puestos y el alambre de púas. Dos horas después, a las 05:25, los polacos lograron volar el puente. La guerra acababa de comenzar.

Fuerzas aéreas alemanas

La Luftwaffe estaba dividida en dos flotas:

  • 1ª Flota Aérea (Kässerling, Prusia Oriental): 347 cazas Me‑109, 64 Me‑110 y 611 bombarderos He‑111, Do‑17 y Ju‑87.
  • 4ª Flota Aérea (Leer, Silesia): 227 Me‑109 y 569 bombarderos He‑111, Do‑17, Ju‑87 y Hs‑123.

Además había escuadrones de reconocimiento y unas 500 aeronaves de cooperación directa con los ejércitos invasores.

Fuerzas aéreas polacas

Polonia estaba en clara desventaja tanto cuantitativa como cualitativa. Su fuerza principal constaba de una brigada de caza con solo 55 cazas PZL‑11 obsoletos y una brigada de bombarderos con 36 PZL‑37, 50 PZL‑23 y unos 20 biplanos RWD‑8 de apoyo.

La distribución de aviones entre los distintos ejércitos fue la siguiente:

  • Ejército de Łódź: 22 PZL‑7, 11 cazas, 10 PZL‑23 y 18 aviones de apoyo.
  • Ejército de Cracovia: 21 cazas, 10 bombardeos ligeros y 23 aviones de cooperación.
  • Ejército de los Cárpatos: 10 cazas, 10 bombardeos ligeros y 6 aviones de apoyo.
  • Ejército de Pomerania: 22 cazas, 10 bombardeos ligeros y 20 aviones de apoyo.
  • Ejército de Poznań: 22 cazas, 10 bombardeos ligeros y 17 aviones de apoyo.
  • Comando militar del Narev: 10 cazas PZL‑7, 10 bombardeos ligeros y 10 aviones de cooperación.

Esta dispersión impidió cualquier apoyo mutuo y dejó a las unidades vulnerables a ser destruidas una tras otra.

Primeros combates aéreos

El plan alemán preveía sorprender a la aviación polaca en tierra el primer día, pero los polacos ya habían distribuido sus aviones entre decenas de aeródromos auxiliares y el cielo estaba cubierto por nubes densas.

A primera hora del 1 de septiembre, la Luftwaffe lanzó su primera ola. Un escuadrón “Imelman” envió unos 35 Stuka hacia el aeropuerto de Cracovia sin obtener resultados significativos. En el regreso, avistaron por accidente el aeródromo del 121.º Escuadrón de Caza polaco.

El capitán Mircislav intentó despegar para interceptar, pero fue derribado a los 300 m de altura por un Stuka comandado por el teniente coronel Frank Niubert. Un segundo piloto polaco alcanzó 600 m, vio dos Do‑17 y los derribó.

Más tarde, un escuadrón de He‑111 intentó bombardear cerca de Varsovia. Los cazas polacos de la brigada de caza los interceptaron, derribando seis bombarderos. Sin embargo, la llegada de cazas Me‑110 provocó la pérdida de cuatro PZL‑11 en un intenso combate.

Los polacos lograron dañar seriamente al as bajo el mando de Graben, que ya contaba con siete victorias en la Guerra Civil española.

Acciones en el frente sur

En el sector de la 4ª Flota Aérea, el general Richthofen dirigió la División de Operaciones Especiales con aproximadamente 150 Stuka, 40 Hs‑123, 23 Do‑17 y 47 Me‑109. Aplicó la doctrina probada en España, atacando cualquier objetivo: puestos de mando, almacenes y convoyes.

Una brigada de caballería polaca intentó reforzar la línea, pero fue aniquilada por los Stuka y Hs‑123 que lanzaban bombas incendiarias improvisadas (los "flambos"). Más de 90 salidas destruyeron prácticamente la unidad.

Segundo día de combate

El 2 de septiembre, un escuadrón de Me‑109 cubrió a los bombarderos de Richthofen sobre Łódź. El teniente coronel Waldemar von Rohn describió en su informe cómo, volando a 1 000 m, avistó un aeródromo camuflado y cinco bombarderos enemigos, los derribó y, posteriormente, destruyó cuatro cazas polacos que se encontraban en la zona. En total, su unidad aniquiló 16 aviones polacos sin pérdidas.

Los bombarderos polacos intentaron atacar las columnas motorizadas alemanas. Veinticuatro PZL‑23 lanzaron ataques sobre el 14.º Ejército alemán, pero fueron derribados o gravemente dañados por la defensa antiaérea.

Desenlace

En los días siguientes, los polacos siguieron luchando, logrando derribar 21 aviones alemanes, pero sufrieron bajas crecientes. El 4 de septiembre los bombarderos polacos atacaron la división 4ª Panzer, perdiendo una quinta parte de su fuerza.

El 5 de septiembre se produjo el colapso de los ejércitos centrales polacos; los aviones restantes fueron retirados y reagrupados. La Fuerza Aérea Polaca continuó operando hasta el 16 de septiembre, cuando apenas quedaban aeronaves para una escasa guerra de guerrilla aérea.

Al final de la campaña, la Luftwaffe había perdido 285 aviones y 327 aviadores, pero había destruido cerca de 600 aviones polacos, prácticamente aniquilando su poder aéreo.

Así terminó el primer combate aéreo de la Segunda Guerra Mundial: una victoria costosa para la Luftwaffe que afiló sus garras antes de dirigirse a la siguiente gran presa, Francia.