
Una ofensiva prometedora
En abril de 1917 el ejército francés lanzó la mayor ofensiva del frente occidental hasta ese momento. El plan, ideado por el general Robert Georges Nivelle, pretendía romper la línea alemana y asegurar la victoria. En la práctica, la operación sólo provocó enormes bajas y una profunda crisis dentro del ejército francés.
Primeros años de Nivelle
Robert Nivelle nació en 1856, hijo de padre francés y madre británica. Se alistó en 1878 como subteniente de artillería y sirvió en Argelia, Túnez y China. En 1913 ya alcanzaba el rango de coronel. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial destacó en Alsacia, la Marne y el Ain, y en octubre de 1914 fue ascendido a teniente‑general.
Verdún y la innovación táctica
Su reputación se consolidó en la sangrienta batalla de Verdún, donde, bajo las órdenes de Pétain, comandó el 2.º Ejército. En lugar de preservar la vida de sus hombres, Nivelle los sacrificó en ataques y contra‑ataques sin sentido, pero fue el primero en emplear el bombardeo rodante de artillería en octubre de 1916, logrando repeler a los alemanes.
Su doctrina, «el artillería conquista, la infantería ocupa», se basaba en usar la artillería contra la infantería enemiga más que contra objetivos fijos.
El plan de la ofensiva de 1917
El 12 de diciembre de 1916 Nivelle fue nombrado comandante del ejército francés. Propuso a los aliados una gran operación en la zona del Ain, que según él rompería la bien organizada defensa alemana y pondría fin a la guerra a favor de la Entente.
El plan consistía en un intenso bombardeo de varios días seguido de una carga de infantería bajo la cobertura de un bombardeo rodante. Cuatro ejércitos franceses avanzarían simultáneamente para dividir la línea enemiga.
Aunque generó objeciones de generales británicos y franceses, incluido Pétain, la alta dirección aceptó la propuesta. Sin embargo, el 4 de abril de 1917 los alemanes realizaron un ataque menor al sur del Ain, anticipándose a los movimientos de Nivelle, que se negó a modificar sus planes.
El ataque fatal
El 13 de abril comenzó la “Ofensiva de la Victoria”, con un primer asalto a Saint‑Cyr. Nivelle estaba convencido de que “el ejército alemán se rendirá”.
Desde el inicio todo salió mal. El ataque inicial ganó apenas terreno y, el 16 de abril, la ofensiva principal se encontró con la resistente línea Hindenburg. La falta de obuses y una artillería insuficiente dejaron a la infantería francesa expuesta; los soldados fueron masacrados frente a las trincheras alemanas.
Un comandante de una compañía de ametralladoras alemana describió cómo los mejores regimientos franceses fueron aniquilados en continuos y desesperados ataques.
Nivelle había estimado que el día inaugural produciría unas 10 000 bajas; la realidad superó ampliamente esa cifra, alcanzando entre 96 000 y 118 000 muertos y heridos. Los servicios médicos, preparados para un número mucho menor, quedaron desbordados y miles de heridos fallecieron.
Consecuencias y caída de Nivelle
Para el 20 de abril los franceses habían capturado 20 000 soldados alemanes y 147 cañones, pero a un costo de casi cuatro veces sus propias pérdidas. La ofensiva continuó hasta el 9 de mayo, acumulando unas 187 000 bajas francesas.
El desastre provocó una profunda crisis de moral y una serie de motines en las filas. Nivelle fue relevado del mando y enviado a dirigir las fuerzas en el norte de África, siendo reemplazado por Pétain, quien logró restablecer la disciplina del ejército.
Regresó a Francia en 1918, se jubiló en 1921 y murió en 1924, dejando su nombre asociado a uno de los mayores fracasos militares de la historia.

