Rodolfo Graziani y la ocupación italiana
El mariscal italiano Rodolfo Graziani, considerado uno de los mayores criminales de guerra del siglo XX, dirigió la campaña militar de Italia contra Etiopía en 1936. Fanático del fascismo y profundamente hostil a los etíopes, Graziani utilizó la violencia como herramienta de dominio.
El atentado en Diridawa
El 19 de febrero de 1937, mientras celebraba la entrega de ayudas a los más necesitados en la localidad de Diridawa, dos hombres de origen eritreo, Abracha Debos y su compañero, lanzaron diez granadas contra la ceremonia. Graziani resultó herido, pero sobrevivió tras la extracción de 365 fragmentos de metal.
La represalia italiana
Inmediatamente después del ataque, los carabineros italianos abrieron fuego contra la multitud, matando a cientos de personas. El funcionario fascista Guido Cortés ordenó una masacre de tres días contra la población civil para “demostrar lealtad” a Graziani.
Durante esos tres días, soldados italianos asesinaron indiscriminadamente a etíopes, griegos y armenios que residían en Addis Abeba, empleando armas blancas, quemándolos con gasolina y ejecutándolos con fusiles. Las estimaciones indican que al menos 30 000 civiles fueron asesinados solo en la capital.
Campos de concentración y exterminio
Muchos etíopes educados, especialmente los que habían estudiado en el extranjero, fueron perseguidos. Decenas de miles fueron enviados a campos de concentración en Danan, Ogaden, Nokra y el archipiélago de Dalak, donde la escasez de alimentos y agua provocó la muerte de miles más.
La masacre del monasterio de Debra Livanos
Al descubrirse que los atacantes se habían refugiado en el monasterio de Debra Livanos, Graziani ordenó personalmente la exterminación de los monjes. El 20 de mayo, 320 monjes fueron ejecutados y, junto a ellos, aproximadamente 1 500 habitantes de la zona.
Consecuencias y recuerdo
Estos hechos forman parte de lo que se conoce como la “Masacre de Graziani”. Las imágenes de los cuerpos y de los soldados italianos posando junto a los cadáveres siguen siendo testimonio de la brutalidad de la ocupación.

