Historia antigua

Myeongnyang: la victoria decisiva de Yi Sun-sin en 1597

En el penúltimo año del conflicto, 1597, Yi Sun-sin protagonizó el mayor enfrentamiento naval de la guerra. La batalla tuvo lugar en octubre, pocas semanas después de la segunda invasión japonesa, y supuso un golpe mortal para las fuerzas niponas y un impulso moral imparable para los coreanos. Para este análisis se consultaron el diario del almirante Yi y la biografía escrita por su sobrino Yi Pun.

El día de la gran batalla de Myeongnyang

El 15 del noveno mes del año Cheong‑yu, el ejército coreano bajo el mando de Yi Sun-sin se encontraba en Usuyeong, al norte del estrecho de Myeongnyang. Esa posición era crucial: de conquistarla, los japoneses tendrían a su merced la costa occidental de Corea. Frente a ellos estaba la última escuadra coreana, compuesta por doce o trece panokseon que habían sobrevivido al desastre de Chilcheollyang.

Consciente de su inferioridad numérica y de la escasez de recursos, el almirante eligió pelear en lo que podría llamarse el "Thermopylae coreano": el estrecho de Myeongnyang, también llamado "El Canal Rugiente" por la fuerza de sus corrientes. Según los registros, la pequeña flota coreana se alineó con la proa apuntando al canal, una decisión estratégica por dos motivos: obligar a los japoneses a atacar primero y disponer de una ruta de retirada segura en caso de ser superados.

El día anterior a la batalla, Yi pronunció un discurso inspirado en los tratados militares chinos, probablemente en los clásicos de Sun Tzu, enfatizando la importancia de la posición defensiva. Con tan escasas fuerzas, cualquier intento de ataque habría sido inviable.

A la mañana siguiente, los vigías coreanos avistaron unas doscientas embarcaciones japonesas entrando en Myeongnyang; pronto se sumaron otras ciento treinta y tres, rodeando a los defensores. Según el Nanjung Ilgi y el Yi Ch'ungmu‑kong Cheonseo, los doce panokseon se enfrentaron a 333 barcos japoneses, una mezcla de naves de guerra, auxiliares y pequeñas kobayas. Aunque los crónicos japoneses no especifican cifras, es indudable que los coreanos estaban en clara desventaja numérica, lo que explica la elección de un terreno que limitara la maniobrabilidad del enemigo.

Myeongnyang: la victoria decisiva de Yi Sun-sin en 1597

El terror provocó que algunos marineros coreanos retrocedieran y rompieran la formación. Yi, para evitar el colapso, ordenó concentrar el fuego en la nave insignia japonesa. En un gesto de valentía, alzó su bandera como señal de que no se retiraría y amenazó a los capitanes vacilantes: "¿Queréis ser ahorcados por un tribunal militar? ¿Podréis vivir sabiendo que huísteis?". Ante esa presión, los oficiales coreanos volvieron al combate.

Los japoneses lograron abordar algunas embarcaciones, algo que Yi siempre trató de impedir. El panokseon de An Wi, bajo intenso fuego, derribó dos naves japonesas con la ayuda del cañón llamado "Cielo". Las naves coreanas actuaron como arietes, y al anochecer del primer día quedaron quince barcos japoneses hundidos y varios coreanos heridos. La estrechez del canal y sus corrientes impidieron que los japoneses rodearan por completo a la flota coreana.

Al día siguiente, los japoneses lanzaron un nuevo ataque. Los coreanos se retiraron lentamente, permitiendo que la flota enemiga ingresara al estrecho, pero mantuvieron su superioridad de artillería, disparando sin que el enemigo pudiera responder. Cuando los japoneses intentaron abordar los panokseon, los marineros coreanos combatieron con bastones afilados, lanzas largas y piedras, agotándose rápidamente. A diferencia de la artillería pesada y los arcos coreanos, los japoneses contaban con mosquetes y katanas.

En el punto álgido de la batalla, un desertor japonés a bordo descubrió el cuerpo del general Kurushima Tōsho, quien había sido torturado y devorado por los tiburones. Yi ordenó que se hiciera sonar el tambor y se gritara, lo que provocó un colapso psicológico en los japoneses, quienes se retiraron dejando treinta y una naves. En total, los japoneses perdieron cuarenta y seis barcos, mientras que la flota coreana salió ilesa.

El Yi Ch'ungmu‑kong Cheonseo confirma estos datos y añade que el desertor Toshisuna se convirtió en valioso informante de Yi, proporcionando información sobre campamentos y movimientos enemigos. Además, los refugiados que huían del conflicto aportaron alimentos y ropa a la armada, a pesar de las dificultades, y formaron filas de refuerzo detrás de la vanguardia coreana.

Conclusión

Al leer sobre las Guerras Imjin, muchos recuerdan la famosa keobukseon o "nave tortuga". Sin embargo, los crónicos antiguos muestran que la verdadera protagonista fue la panokseon, una embarcación versátil y bien armada que constituyó la columna vertebral de la marina coreana. La panokseon fue la verdadera heroína de los combates navales, aunque a menudo ha sido eclipsada por la más espectacular keobukseon.

Extracto de la bibliografía utilizada

  • TAE‑HUNG, H. y LEE, C., Imjin Changch’o, Seúl, Yonsei University Press, 2007.
  • TAE‑HUNG, H. y POW‑KEY, S., Nanjung Ilgi. War Diary of Admiral Yi Sun‑sin, Seúl, Yonsei University Press, 1977.
  • TURNBULL, S., Samurai invasion of Korea 1592‑1598, Londres, Cassell & Co, 2002.

Notas

[1] La obra se encuentra en el Yi Ch'ungmu‑kong Cheonseo, compilada por el ministro Yi.

[2] TAE‑HUNG, H. y POW‑KEY, S., Nanjung Ilgi, p. 311.

[3] La cita bíblica tiene forma similar, pero el sentido difiere.

[4] TAE‑HUNG, H. y POW‑KEY, S., Nanjung Ilgi, p. 311.

[5] Los siete clásicos militares chinos: "Las seis enseñanzas secretas de Jiang Ziya", "Métodos de Sima", "El arte de la guerra de Sun Tzu", "El Wuzi de Wu Qi", "El Wei Liaozi", "Las tres estrategias de Huang Shigong" y "Respuestas entre Tang Taizong y Li Weigong". Ver SAWYER, R., Seven Military Classics of Ancient China, UK: Basic Books, 2008.

[6] Turnbull sitúa la cifra en 133, un número más realista.

[7] TAE‑HUNG, H. y POW‑KEY, S., Nanjung Ilgi, p. 312.

[8] Ibid.

[9] Ibid, p. 313.

[10] Ibid, p. 314.

[11] TAE‑HUNG, H. y LEE, C., Imjin Changch’o, p. 228.

[12] Ibid, p. 229.

[13] Antiguo nombre de Corea.

Este artículo forma parte del Concurso de Microensayos Históricos I Desperta Ferro. La veracidad y originalidad del texto son responsabilidad exclusiva del autor.