Introducción
Hace unos 42 000 años los polos magnéticos de nuestro planeta se invirtieron (el norte se volvió sur y viceversa). La inversión, combinada con una disminución simultánea de la actividad solar, provocó cambios ambientales y climáticos severos que pudieron ser catastróficos para varias especies de grandes mamíferos y, según un nuevo estudio internacional, también haber contribuido a la desaparición de los neandertales.
Cómo se realizó el estudio
Treinta y tres investigadores de distintas naciones publicaron sus hallazgos en la revista Science. Utilizaron un método más preciso para datar el carbono radiactivo en la atmósfera, analizando el contenido de 14C en los anillos de los árboles de kauri de Nueva Zelanda, algunos con más de 42 000 años de antigüedad.
Qué revela el registro de los kauri
La variación del 14C en los anillos refleja la intensidad de la radiación cósmica que alcanzó la Tierra, lo que a su vez indica cuán eficaz era el escudo geomagnético del planeta. Los investigadores cruzaron esos datos con información de lagos, núcleos de hielo y otros archivos climáticos de todo el mundo, que también muestran una serie de cambios importantes en el mismo periodo.
Impacto de la inversión magnética
Según el investigador principal, Chris Turney (Universidad de New South Wales, Australia), «antes de este estudio sabíamos que ocurrían muchos procesos hace 42 000 años, pero no podíamos fechar con precisión los eventos relacionados con la última inversión del campo magnético terrestre».
El campo magnético, generado por el movimiento del hierro fundido en el núcleo terrestre, actúa como un escudo protector contra la radiación cósmica. Cuando los polos se invierten, ese escudo se debilita drásticamente. En la última inversión conocida, denominada «Laschamps», el campo cayó a apenas un 6 % de su intensidad actual.
Consecuencias climáticas y ecológicas
Una reducción tan marcada provocó alteraciones en la concentración y circulación del ozono atmosférico, desencadenando una cadena de efectos: mayor radiación UV, fenómenos meteorológicos extremos, tormentas eléctricas frecuentes, expansión de glaciares, sequías intensas y auroras polares visibles cerca del ecuador. Estos cambios afectaron a los ecosistemas y contribuyeron a la extinción de varios mamíferos de gran tamaño.
Implicaciones para los neandertales y el arte rupestre
Los autores del estudio proponen que la presión ambiental llevó a los Homo sapiens a refugiarse en cuevas, lo que podría explicar el florecimiento del arte rupestre de esa época. Al mismo tiempo, la competencia con los neandertales se intensificó, culminando en su desaparición tras unos pocos milenios.
Reacciones de la comunidad científica
Algunos expertos, como el glaciólogo Anders Svensson (Universidad de Copenhague), se muestran escépticos y señalan que los registros de la Antártida y Groenlandia no evidencian cambios climáticos tan drásticos hace 42 000 años, aunque no descartan la hipótesis. Por su parte, el paleoantropólogo Chris Stringer (Museo de Historia Natural de Londres) considera plausible la relación entre la debilidad del campo y el uso de cuevas, pero duda de que las pinturas mismas sean consecuencia directa, pues existen ejemplos mucho más antiguos en Indonesia. El arqueólogo Thomas Higham (Universidad de Oxford) califica la conclusión del estudio de «exagerada».
¿Cuándo volverá a ocurrir?
Los científicos no pueden predecir la fecha de la próxima inversión. En los últimos 170 años el polo magnético norte ha acelerado su desplazamiento a aproximadamente un kilómetro por año y el campo global se ha debilitado alrededor de un 9 %. Algunos creen que estos indicadores podrían presagiar una nueva inversión, lo que, de ocurrir en la era moderna, causaría graves problemas a las tecnologías electrónicas y satelitales.
Fuente: APE‑ME