Orígenes y primeros pasos
Durante la Segunda Guerra Mundial, numerosos voluntarios de distintos países, incluidos los ocupados, combatieron del lado alemán. Entre ellos estaban franceses que lucharon contra la Unión Soviética, aliados de sus antiguos enemigos. En 1944 se creó la 33ª División Waffen‑SS «Charlemagne». Su núcleo era la "Legión Francesa de Voluntarios Antibolcheviques", fundada en 1941.
La legión se organizó como regimiento y, bajo el número 638, se incorporó a la 7ª División de Infantería alemana, combatiendo en el invierno 1941‑42 en el frente de Moscú. Más tarde realizó tareas de seguridad en la retaguardia, persiguiendo partisanos soviéticos en Bielorrusia. El regimiento estaba formado mayoritariamente por extremistas de derecha francesa y algunos prisioneros de guerra que prefirieron servir al enemigo antes que soportar la cautividad.
La Legión Tricolor y la integración en la Waffen‑SS
Un segundo cuerpo, la Legión Tricolor, se fusionó pocos meses después con la Legión de Voluntarios Antibolcheviques. La fuerza francesa siguió combatiendo a los partisanos hasta el verano de 1944. Cuando los soviéticos rompieron el frente alemán en Bielorrusia, los franceses fueron enviados al choque, incorporándose a la 4ª División SS de la Policía. Su desempeño llevó a la creación de una brigada que pasaría a formar parte de la Waffen‑SS.
Formación de la 8ª Brigada de Asalto Francesa
Así nació la 8ª Brigada de Asalto Francesa de la Waffen‑SS, con 3 000 hombres bajo el mando del coronel SS Paul Marie Gamory Dubardo. En septiembre de 1944 la brigada se renombró como Brigada de Granaderos Waffen‑SS «Charlemagne», bajo el general de brigada SS Gustav Krukenberg. Contaba con dos regimientos de infantería (57.º y 58.º), organizados al estilo alemán. Inicialmente los franceses llevaban uniformes del ejército regular con el escudo tricolor francés en la manga derecha; pronto pasaron a usar uniformes de la SS. Su número llegó a 7 500 efectivos.
Transformación en División y combate en el Frente Oriental
En febrero de 1945 la brigada se reorganizó como la 33ª División Waffen‑SS de Granaderos. Los alemanes prometieron emplearla exclusivamente en el Frente Oriental. La división luchó contra el Ejército Rojo y estuvo a punto de disolverse en marzo de 1945; sus restos se consolidaron en una compañía que peleó hasta el final en Berlín.
Los soldados franceses recibieron entrenamiento y equipamiento idénticos a los de los demás voluntarios de la SS. Cada regimiento tenía dos batallones de infantería, y se añadió un batallón de asalto al 58.º. La división se reforzó con una escuadra de artillería, un batallón antitanque, una compañía de ingenieros y una de transportes. Impulsados por motivaciones ideológicas, combatieron con notable eficacia contra los soviéticos, mostrando un heroísmo sobresaliente en la última batalla del Tercer Reich, aunque sabían que la causa estaba perdida.
Participación en la defensa de Berlín
Por una curiosa coincidencia, la SS francesa, oficialmente adscrita a la 11ª División SS Voluntaria Nordland, defendió la zona del Belle‑Alliance‑Platz en Berlín, nombre que evoca la famosa granja de Waterloo. Al inicio estaban armados con fusiles Mauser 98 k, subfusiles MP 38/40 y ametralladoras MG 34; más tarde recibieron MG 42 y fusiles de asalto MP 44. En los combates finales emplearon en gran número los lanzagranadas antitanque Panzerfaust, incluso contra infantería enemiga.
Motivaciones de los voluntarios franceses
Los motivos que llevaron a estos hombres a luchar al lado del enemigo de su patria fueron diversos. Algunos estaban impulsados por una profunda convicción anticomunista; otros actuaron por oportunismo o simplemente por la promesa de mejores condiciones que la cautividad. Como ocurre en muchos casos similares, la realidad es compleja. Lo que es indiscutible es que la SS francesa combatió con mayor eficacia que muchos de sus compatriotas de 1940.