Introducción
Los antiguos egipcios disponían de una amplia gama de recursos naturales para obtener el pigmento amarillo, que empleaban en pinturas murales, relieves, papiros y objetos funerarios.
Principales fuentes del pigmento amarillo
- Ocre amarillo: mineral de arcilla natural que produce tonos amarillos a ocres.
- Orpimento: sulfuro de arsénico de color amarillo-anaranjado, muy brillante pero tóxico.
- Azafrán: estigmas del crocus sativus, una especia costosa que daba un amarillo intenso.
- Cúrcuma: raíz de la planta Curcuma longa, usada para tonos amarillos suaves.
- Weld (Reseda luteola): planta con flores amarillas que proporcionaba un tinte estable.
- Manzanilla de los tintoreros (Chamomilla recutita): producía un color amarillo‑verde.
- Schinus molle: árbol sudamericano del que se extraía un pigmento amarillo.
- Alhelí (Carthamus tinctorius): también conocido como cártamo, daba un tono amarillo.
Preparación de la pintura
Los pigmentos se molían finamente y se mezclaban con un aglutinante como agua, huevo (temple) o cera. La mezcla resultante se aplicaba con pinceles o paletas sobre paredes, techos, papiros y objetos de madera o piedra.