Las misiones establecidas por colonizadores europeos tenían un impacto dual sobre los pueblos originarios de América del Norte. A continuación se describen tanto los aspectos de protección como los de daño que estas instituciones generaron.
Protección ofrecida por las misiones
- Provisión de alimentos, refugio y vestimenta.
- Introducción de cultivos y animales nuevos, como maíz, trigo, caballos y ganado.
- Enseñanza de habilidades prácticas, entre ellas agricultura, tejido y carpintería.
- Oferta de cierta protección frente a otras tribus y a la presión de colonos europeos.
- Espacios para la enseñanza del cristianismo y de costumbres europeas.
Daños ocasionados por las misiones
- Propagación de epidemias, especialmente viruela y sarampión, que diezmaron poblaciones.
- Alteración de los modos de vida tradicionales y de la organización social.
- Imposición de la conversión al cristianismo y supresión de prácticas religiosas nativas.
- Separación de familias y comunidades mediante el traslado a los asentamientos misionales.
- Pérdida de tierras y recursos esenciales para la subsistencia.
- Contribución al declive demográfico de los pueblos indígenas.
En conjunto, aunque algunas misiones aportaron recursos materiales y cierta seguridad, sus efectos a largo plazo fueron mayormente devastadores para las culturas y poblaciones nativas.