Trabajo
Desde muy pequeños se esperaba que los niños colaboraran en las labores del hogar y del campo. Los niños varones asistían a sus padres en la siembra, la cosecha y el cuidado de los animales. Las niñas ayudaban a sus madres en la cocina, la limpieza, el tejido y otras tareas domésticas.
Educación
La educación no era obligatoria, pero muchas familias enviaban a sus hijos a la escuela. Las aulas solían ser de una sola habitación y el programa se limitaba a leer, escribir y calcular.
Juego
Aunque el trabajo ocupaba gran parte del día, los niños también encontraban tiempo para jugar. Los juegos más populares eran la persecución, el escondite, las canicas, además de muñecas, trompos y otros juguetes sencillos.
Quehaceres domésticos
Entre sus responsabilidades estaban barrer el suelo, buscar agua, alimentar al ganado y otras tareas consideradas esenciales para formar adultos responsables.
Castigos
Se exigía obediencia y los padres recurrían a castigos físicos como azotes, fustas o la privación de comida y la imposición de la cama sin cenar.
Vida familiar
La mayoría de los niños vivían con sus padres y hermanos en familias estrechamente unidas, donde se inculcaba el respeto a los mayores.
Religión
La fe tenía un papel central. Los niños asistían regularmente a la iglesia, aprendían pasajes bíblicos de memoria y participaban en los servicios religiosos.
Conclusión
La infancia colonial combinaba trabajo arduo, educación básica, momentos de juego y una disciplina estricta. Se buscaba formar niños productivos que, al crecer, contaran con las habilidades y valores necesarios para la vida adulta.