El emperador Adriano (117‑138 d.C.) dejó un legado amplio en varios ámbitos.
Reformas administrativas
- División del Imperio en cuatro prefecturas.
- Creación y consolidación de nuevas provincias.
- Reducción del poder de la Guardia Pretoriana.
- Nombramiento de gobernadores más capacitados, provenientes de diversos sectores sociales.
- Formalización del proceso de selección y evaluación de funcionarios públicos.
- Revisión del código tributario para hacerlo más equitativo.
Reformas militares
- Formación de unidades especiales, como los numeri, compuestas por soldados no romanos.
- Mejora del entrenamiento y la disciplina del ejército.
- Construcción de nuevas fortificaciones a lo largo de las fronteras del Imperio.
Obras de arquitectura
- Construcción del Panteón de Roma, que sigue en pie y es un referente de la arquitectura romana.
- Orden de edificar el Templo de Venus y Roma, uno de los templos más grandes de la ciudad.
- Ejecución de la Muralla de Adriano en Britania, que marcó la frontera norte del Imperio.
Fomento cultural e intelectual
- Patrocinio de las artes y la literatura, atrayendo a artistas, eruditos y filósofos a Roma.
- Fundación del Ateneo de Atenas, centro de estudio y cultura en Grecia.
- Interés personal por la cultura y filosofía griegas.
- Impulso a reformas educativas y ampliación del acceso a la educación.
Viajes y exploración
- Recorridos extensos por las provincias y guarniciones del Imperio.
- Pasión por conocer distintas culturas y aprender de ellas.