Conclusiones generales
De los dos casos estudiados se pueden extraer conclusiones sobre la crónica inestabilidad de los Estados africanos después de la independencia. Resulta evidente que las raíces de esta inestabilidad se encuentran en los trastornos y el desequilibrio provocados por el colonialismo.
Estos fenómenos variaron de un país a otro, de modo que la causa inicial de cada conflicto adoptó distintas formas: levantamientos populares contra regímenes no representativos; luchas de poder entre élites locales; disputas étnicas o religiosas, generalmente vinculadas a intereses económicos; o una combinación de todos estos factores.
Una vez que el conflicto estalló, surgieron nuevos elementos, siendo el más relevante la intervención de fuerzas externas interesadas en su desenlace. Cualquier intento de mediación resultó insuficiente.
Superar la inestabilidad solo será posible abordando las causas estructurales del conflicto y atendiendo los nuevos factores que se manifiestan.