Constantino I, el Gran Emperador
Constantino I (272‑337 d.C.), conocido como Constantino el Grande, reinó como emperador romano desde el 306 hasta su muerte en el 337 d.C.
Fue el primer monarca romano que adoptó el cristianismo y es recordado por poner fin a la persecución de los cristianos dentro del Imperio.
Entre sus logros más destacados está el traslado de la capital del Imperio, de Roma a la recién fundada Constantinopla, que permanecería como sede del Imperio Bizantino durante más de mil años.
También impulsó reformas militares, introdujo un nuevo sistema monetario y promovió activamente la expansión del cristianismo en todo el territorio imperial.
Por su impacto duradero, Constantino es considerado una de las figuras más importantes de la historia romana y a menudo se le denomina el «primer emperador cristiano».