Material y tonalidades
Las puertas de la época anglosajona se fabricaban principalmente de madera, como roble o fresno. Según la especie y el estado de conservación, presentaban tonalidades que iban desde el marrón claro hasta el negro intenso.
Con el paso del tiempo, la exposición a la luz y la humedad oscurecía la madera, de modo que una puerta recién tallada podía ser de un marrón cálido, mientras que una más antigua mostraba matices casi negros.