Isabel I, monarca de Inglaterra (1558‑1603), fue clave para consolidar la Reforma inglesa y definir la identidad protestante de la Iglesia de Inglaterra.
1. Orígenes religiosos
Hija de Enrique VIII y Ana Bolena, ambos protagonistas de la ruptura con Roma, Isabel creció en un entorno donde la creación de la Iglesia de Inglaterra ya estaba en marcha.
2. El Acta de Supremacía y el asentamiento religioso
Al subir al trono, Isabel buscó un punto medio entre catolicismo y protestantismo. Promulgó el Acta de Supremacía, que la nombró "Gobernadora Suprema" de la Iglesia, rechazando la autoridad papal.
3. El Acuerdo Religioso Isabelino
Junto a su consejero William Cecil, diseñó un compromiso nacional que combinaba principios protestantes moderados con algunas tradiciones católicas, evitando extremos doctrinales.
4. Tolerancia relativa
Si bien favorecía el protestantismo, Isabel mostró más tolerancia que sus predecesores, limitando la persecución masiva y manteniendo un delicado equilibrio entre facciones católicas y puritanas.
5. Restablecimiento del protestantismo
Revirtió las políticas católicas de María I, reinstauró el Libro de Oración Común y devolvió la autoridad a los obispos protestantes.
6. El anglicanismo y la "via media"
Promovió un protestantismo propio, el anglicanismo, que buscaba situarse entre la solemnidad católica y la simplicidad reformada, apelando a un amplio espectro de creyentes.
7. Conflictos con los católicos
El papa la excomulgó, lo que provocó conspiraciones y levantamientos católicos que intentaron sustituirla por un monarca católico.
8. Supremacía real
Isabel defendió firmemente la supremacía del rey sobre los asuntos eclesiásticos, estableciendo un precedente duradero en la relación entre la monarquía y la Iglesia.
9. Identidad protestante de Inglaterra
Su reinado definió la identidad protestante del país, influyendo en la liturgia, la doctrina y la narrativa nacional de la época.
En resumen, el gobierno de Isabel I marcó una era de cambios religiosos moderados que consolidaron a la Iglesia de Inglaterra como institución protestante y moldearon la relación entre la Corona, la Iglesia y el pueblo.