Contexto histórico
El Imperio Bizantino ya estaba constituido mucho antes del reinado de Justiniano. Su origen se remonta al año 330 d.C., cuando el emperador romano Constantino I trasladó la capital del Imperio al antiguo asentamiento de Bizancio, renombrándolo como Constantinopla.
El papel de Justiniano
Justiniano I (527‑565 d.C.) fue uno de los gobernantes más destacados del Imperio, famoso por sus reformas legales y la construcción de la Hagia Sofía. Sin embargo, no fue el iniciador del Imperio Bizantino; simplemente heredó una entidad política ya establecida y la fortaleció.
Conclusión
Así, aunque Justiniano dejó una huella profunda en la historia bizantina, el Imperio había sido fundado por Constantino mucho antes de su ascenso al trono.