La propagación de enfermedades como la viruela.
Los pueblos azteca e inca nunca habían estado expuestos a enfermedades como la viruela o el sarampión, por lo que carecían de inmunidad natural. Cuando los europeos llegaron, estos patógenos se difundieron rápidamente, provocando altas tasas de mortalidad que diezmaron a comunidades enteras.
La drástica reducción de la población debilitó las estructuras sociales, militares y económicas de ambos imperios, lo que facilitó que los conquistadores españoles derrotaran a ejércitos que antes habían sido formidables.
En resumen, las epidemias fueron un factor crucial que acompañó a la ventaja tecnológica y táctica española.