Materiales naturales
Madera: La madera era el material más frecuente en la cestería colonial; resistente, duradera y fácil de trabajar. Se utilizaban especies como roble, nogal, fresno y arce.
Corteza: También se empleaba la corteza, flexible y fuerte, que se desprendía de árboles como abedul, nogal y fresno.
Cañas: Las cañas, hierbas altas y delgadas de pantanos y marismas, servían para cestas ligeras destinadas al transporte de alimentos o ropa.
Ratán: Proveniente del sudeste asiático, el ratán se importó a las colonias. Su flexibilidad y acabado brillante lo hacían ideal para muebles y cestas de calidad.
Otros materiales
Pieles de animales: En ocasiones se utilizaban pieles de ciervo, alce o búfalo para cestas que transportaban alimentos o agua.
Tela: Para fines decorativos se recurrió a tejidos de lino o algodón, creando cestas de aspecto más ornamental.
Herramientas
Las herramientas eran sencillas y manuales:
Cuchillos: Para cortar madera y corteza en tiras.
Gubias: Utilizadas para perforar agujeros en los materiales.
Agujas: Servían para coser las tiras entre sí.
Maquetas: Martillos de goma o madera empleados para golpear y fijar las piezas.
Técnicas
Las técnicas básicas incluían:
Trenzado: Dos o más hilos se entrelazan formando una espiral continua.
Enrollado: Una sola hebra se envuelve alrededor de varillas o postes creando un patrón helicoidal.
Trenzado plano: Tres o más hilos se entrecruzan sobre y bajo formando una superficie lisa.
Enrollado en espiral: Una hebra se envuelve sobre sí misma generando una forma de cono o cilindro.
La cestería colonial hoy
Actualmente la cestería colonial sigue viva como hobby y como expresión de arte funcional. Sus piezas se exhiben en museos, galerías y tiendas artesanales, y decoran hogares y oficinas como elementos únicos y con historia.