Estructura social
Los celtas se organizaban en tribus, cada una encabezada por un jefe que dirigía las funciones militares, religiosas y judiciales.
Dentro de las tribus podían existir clanes o septes con distintos grados de autonomía.
Economía
Principalmente agricultores y pastores, cultivaban trigo, cebada y avena, y criaban ganado como vacas, cerdos y ovejas.
También practicaban la pesca y la caza.
Destacaban como metalúrgicos, fabricando armas, herramientas y joyas de bronce y hierro.
Comerciaban con otras culturas, incluidos romanos y griegos.
Religión
Los celtas eran politeístas y creían en un amplio panteón de dioses y diosas.
Entre los más conocidos se encuentran Lugh, dios de la luz; Taranis, dios del trueno; y Cernunnos, señor de los bosques.
Tenían creencias sobre la vida después de la muerte y, en algunos casos, la reencarnación.
Lengua
Hablaban diversas lenguas celtas, extendidas por la mayor parte de Europa Occidental: Galia, Britania e Irlanda.
Algunas de esas lenguas, como el galés, el irlandés y el gaélico escocés, siguen vivas hoy en día.
Arte
Los celtas sobresalían en múltiples expresiones artísticas: orfebrería, talla en piedra e iluminación de manuscritos.
Su arte se reconoce por patrones intrincados y simétricos, así como por la representación de figuras animales y humanas.
Ejemplos célebres se hallan en el Libro de Kells.
Declive de la cultura celta
El declive comenzó alrededor del siglo I d.C., influido por la conquista romana de Galia y Britania, la expansión del cristianismo y la migración de tribus germánicas.
Para el siglo VI la cultura celta había desaparecido en gran parte de Europa, aunque persistió en Irlanda y Escocia.