Historia antigua

¿Cómo sabemos que los teotihuacanos recorrían largas distancias?

Introducción

Los habitantes de Teotihuacán mantuvieron contactos a gran escala con otras regiones mesoamericanas. Diversas evidencias arqueológicas demuestran que sus viajes y redes comerciales se extendían mucho más allá del valle donde se asienta la ciudad.

Obsidiana importada

En los yacimientos de Teotihuacán se ha encontrado abundante obsidiana, un vidrio volcánico que no se extrae localmente. Su presencia indica que la ciudad importaba este material de minas situadas en la Sierra de las Navajas y en otras partes del Valle de México, lo que supone rutas de intercambio a varios cientos de kilómetros.

Artefactos exóticos

Arqueólogos han descubierto objetos que provienen de áreas tan distantes como la región maya y la costa del Golfo, entre los que se incluyen cerámicas, conchas y piezas de jade. Estos hallazgos prueban que Teotihuacán participaba activamente en intercambios con culturas lejanas.

Una metrópolis monumental

La planificación y construcción de la ciudad, con sus enormes pirámides, avenidas y complejos residenciales, requerían una mano de obra y recursos que solo podían obtenerse mediante una organización centralizada y una red logística capaz de movilizar materiales y personas a gran distancia.

Ubicación estratégica

Teotihuacán se sitúa en la intersección de importantes rutas comerciales y está rodeada de recursos naturales como obsidiana, jade y otros minerales valiosos. Esa posición geográfica la convirtió en un hub natural para el comercio y, a la vez, en un atractivo destino para viajeros y comerciantes de todo Mesoamérica.

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