Cultivo en terrenos montañosos
Los incas, una civilización ingeniosa y avanzada, lograron prosperar en el agreste entorno de los Andes. Uno de sus principales retos era encontrar tierras aptas para la agricultura, ya que las laderas eran pronunciadas y rocosas.
Para superar esta dificultad, construyeron terrazas o andenes, que transformaron las pendientes en parcelas fértiles y manejables.
Ventajas de los andenes
- Expandieron la producción agrícola en pendientes pronunciadas.
- Conservaron el suelo y evitaron la erosión.
- Facilitaron la gestión del agua mediante canales de riego, manteniendo los cultivos bien hidratados.
- Crearon microclimas favorables, protegiendo a las plantas de condiciones climáticas extremas y favoreciendo la diversidad de cultivos.
- Permitirón una organización laboral eficiente, al dividir las terrazas en secciones pequeñas que podían ser trabajadas por distintas familias.