Durante la década de 1940 existían varias alternativas para ir de Nueva York a Londres.
1. Viaje en barco
El método más habitual era el transporte marítimo. Los transatlánticos de pasajeros ofrecían servicios regulares entre ambas ciudades, con una duración típica de 5 a 7 días. Entre los buques más conocidos estaban el Queen Mary, el Queen Elizabeth y el RMS Mauretania.
2. Viaje en avión
El transporte aéreo comercial estaba todavía en sus inicios, pero ya empezaba a ganar popularidad. Aerolíneas como Pan American Airways y British Overseas Airways Corporation (BOAC) operaban vuelos transatlánticos entre Nueva York y Londres. Sin embargo, los pasajes eran caros y estaban al alcance de una minoría.
3. Viaje en tren y barco
También era posible combinar tren y barco. El itinerario típico consistía en tomar un tren desde Nueva York hasta Montreal, cruzar el Atlántico en barco y, al llegar a Europa, continuar en tren desde Liverpool o Southampton hasta Londres. Este trayecto podía extenderse durante varias semanas.
4. Otros métodos
Algunos aventureros recurrían al autostop o a colarse a bordo de los buques. Estas opciones eran peligrosas y no recomendables, pero a veces se utilizaban cuando no se podía pagar un pasaje regular o se deseaba eludir restricciones de guerra.