Respuesta
El rey Eduardo I de Inglaterra nunca mató a William Wallace con sus propias manos. Después de la derrota en la Batalla de Falkirk (1298) y de varios intentos de fuga, Wallace fue capturado en 1305.
Ese mismo año, el 23 de agosto, fue llevado a Londres, juzgado por traición y ejecutado mediante decapitación, horcas y desmembramiento bajo las órdenes del rey Eduardo I.
Por lo tanto, la ejecución tuvo lugar en 1305, pero fue una sentencia dictada por el monarca, no un acto personal del rey.