¿Por qué se creía que los faraones eran tan ricos?
En el Antiguo Egipto la riqueza no pertenecía al faraón como individuo, sino al Estado. Todos los ingresos procedentes de la agricultura, el comercio, los tributos y las conquistas se destinaban al bienestar de la comunidad y al mantenimiento del imperio.
Por ello, aunque los tesoros y monumentos reales sugieren una opulencia desbordante, el faraón actuaba simplemente como custodio de los recursos del país, no como propietario personal.