Perros
Los perros eran las mascotas más comunes, apreciados por su lealtad, compañía y capacidad de vigilancia.
Gatos
Los gatos gozaban de gran estima en la sociedad romana, principalmente por su habilidad para cazar ratas. Además, eran apreciados por su carácter juguetón y afectuoso.
Aves
Los romanos mantenían frecuentemente pájaros cantores, como jilgueros y canarios, en jaulas elaboradas o aviarios. El canto melodioso de estas aves entretenía a sus dueños.
Conejos
Los conejos, especialmente las razas pequeñas como el enano, se criaban como mascotas adorables, valorados por su naturaleza dócil y sus travesuras.
Peces ornamentales
La acuarística era un pasatiempo popular. Se construían estanques y acuarios para albergar peces de colores, aportando belleza y tranquilidad al hogar.
Burros y mulas
Si bien los caballos se usaban para el transporte y la guerra, los burros y mulas también eran útiles en el campo y, en ocasiones, se convertían en mascotas queridas por las familias rurales.
Animales exóticos
Los romanos adinerados buscaban animales exóticos como símbolo de lujo: loros, pavos reales, monos e incluso grandes felinos como panteras y leones.
Otros animales
Algunas familias mantenían pequeños reptiles, insectos o incluso osos con fines de espectáculo, aunque estas prácticas estaban reservadas a la élite.