Alfred Nobel patentó la dinamita en 1867. Su primera aplicación comercial tuvo lugar en 1868, cuando se utilizó para volar rocas y eliminar tocones.
Una leyenda que atraviesa los siglos El destino es inevitable; por mucho que intentemos esquivarlo, la muerte llega a su hora. Una famosa fábula persa narra a un hombre que, huyendo de la Muerte de Bagdad a otra ciudad, la encuentra allí, sorprendida porque él había llegado antes. Una versión simila