Descubrimientos arqueológicos

La Tabula Peutingeriana y el ORBIS ROMANVM – MCXXXI DESDE LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD

Desperta Ferro cumple ya 58 años de aventuras recorriendo los senderos de nuestro pasado, a veces estrechos como veredas de montaña y otras tan amplios como la Vía Apia al acercarse a Roma. Para celebrar este aniversario hemos decidido regalar un mapa de 84 × 59 cm del mundo romano, inspirado en la famosa Tabula Peutingeriana y elaborado en el scriptorium de Carlos de la Rocha, nuestro especialista en portulanos y mapas mundiales.

La Tabula Peutingeriana y el ORBIS ROMANVM – MCXXXI DESDE LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD

ORBIS ROMANVM – MCXXXI DESDE LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD

Este mapa representa el mundo romano en el año de la batalla de Adrianópolis (378 d.C.), o MCXXXI según el calendario romano que cuenta los años a partir de la fundación de Roma en 753 a.C. Partimos de una base geográfica moderna, pero la estética y gran parte del contenido provienen de la Tabula Peutingeriana (Codex Vindobonensis 324, Biblioteca Nacional de Austria, Viena).

La Tabula Peutingeriana es un itinerario pictórico sobre un pergamino de 675 × 34 cm, dividido en segmentos para su conservación; hoy sólo se conservan once. Aunque tradicionalmente se le atribuye a un monje dominico de Colmar (Alsacia), estudios paleográficos sitúan su origen entre los siglos XII y XIII, en un monasterio de Suabia o del sur de Alemania, como indican las referencias a la silva Marciana (Bosque Negro) y la silva Vosagos (Vosgos).

La Tabula Peutingeriana y el ORBIS ROMANVM – MCXXXI DESDE LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD

El nombre proviene del humanista alemán Conrad Peutinger, quien heredó el documento en 1508. La primera publicación data de 1598, a cargo de Markus Welser.

La Tabula Peutingeriana: el único mapa del mundo romano que nos llegó

Se cree que el prototipo romano se realizó entre 335 y 366 d.C., aunque el debate persiste. Tres ciudades aparecen con tres personificaciones y monumentos destacados: Roma (sección de la Via Triumphalis), Constantinopla (columna de Constantino) y Antioquía (templo de Apolo en Dáfnis). La presencia de estos monumentos sugiere una fecha posterior a 362 d.C., pero la escasez de referencias cristianas abre la posibilidad de una copia carolingia basada en itinerarios romanos.

La Tabula Peutingeriana y el ORBIS ROMANVM – MCXXXI DESDE LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD

El análisis de los topónimos muestra una mezcla de datos de distintas épocas: nombres pre‑dioclecianos, la inclusión de Constantinopla (del itinerario Antonino) y lugares destruidos en el siglo I (Herculano, Pompeya). Los nombres aparecen en casos gramaticales (acusativo, ablativo, locativo) como si formaran parte de una frase tipo «de aquí a aquí, X millas».

En esencia, la Tabula Peutingeriana es un mapa de carreteras: los ejes principales se dibujan en rojo, con una longitud total de unos 70 000 millas romanas (≈ 104 000 km). Las distancias se indican en millas romanas, leguas galas, parasangs persas o millas indias, según la región. Su formato alargado refleja probablemente un pergamino enrollado en una capsa, lo que explicaba la escala exagerada de este‑a‑oeste frente a norte‑sur.

La Tabula Peutingeriana y el ORBIS ROMANVM – MCXXXI DESDE LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD

Los fragmentos conservados cubren desde el sureste de Britania hasta el norte de África, pasando por la Península Ibérica, Galia, la cuenca del Mediterráneo y el Oriente. Se han reconstruido los segmentos perdidos basándose en el Itinerario Antonino. Roma ocupa el centro del mapa, representada por un hombre coronado en un trono con orbe.

Iconografía cartográfica y toponimia

El mapa utiliza una gran variedad de símbolos: ciudades, puertos, faros, baños, graneros (horrea), estaciones de posta, ríos y cordilleras. Las montañas aparecen en marrón claro, el agua en verde. Destacan el puerto de Ostia (con la silueta hexagonal del faro de Damasco) y el Faro de Alejandría.

La Tabula Peutingeriana y el ORBIS ROMANVM – MCXXXI DESDE LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD

Los baños se dibujan como edificios cuadrados con patio y, a veces, torres; los graneros como estructuras rectangulares con techos a dos aguas. No existe un criterio único para los iconos: ciudades como Aquilea o Ravenna aparecen amuralladas, mientras que Alejandría y Cartago no tienen símbolo propio.

La Tabula Peutingeriana y el ORBIS ROMANVM – MCXXXI DESDE LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD

Al transcribir los nombres surgieron errores medievales (p. ej. «Liger» por la Loire). Algunas anotaciones curiosas se conservan: el lugar donde nacen los cynocephali (hombres‑perro) o la frontera entre Roma y Persia en el desierto arábigo.

Nuestra elaboración y licencias

Para crear el ORBIS ROMANVM – MCXXXI no quisimos reproducir literalmente la Tabula Peutingeriana (casi siete metros de longitud). Partimos de una base geográfica actual de Europa y el Mediterráneo, manteniendo el estilo de la tabla: líneas gruesas y colores apagados. Seleccionamos los topónimos más relevantes y reutilizamos los iconos originales. Los caminos principales se dibujan en rojo, pero omitimos las indicaciones de distancia para evitar saturación. Quienes deseen esas cifras y los tiempos de viaje pueden consultar la página Omnes Viae, que incluye una copia digital de alta resolución de la tabla.

La Tabula Peutingeriana y el ORBIS ROMANVM – MCXXXI DESDE LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD

Incorporamos también anotaciones medievales (didascalia) y algunas criaturas fantásticas recogidas en manuscritos como el MS Ludwig XV 4 (Getty Museum) y el Salterio de Stuttgart: blemmies, esciapodos, mantícoras, hiperbóreos, entre otros. Un monstruo marino lucha contra una nave, inspirado en el Salterio de Stuttgart (c. 830), según Plinio el Viejo.

En definitiva, el ORBIS ROMANVM muestra cómo un romano del siglo IV concebía el mundo: una oikoumene ordenada alrededor del Mediterráneo, con fronteras pobladas por bárbaros, caninos‑cabeza y monstruos que acechan más allá.