El misterio del paso alpino de Aníbal
A lo largo de los siglos los historiadores no lograron identificar con certeza el paso de los Alpes que Aníbal cruzó en 218 a.C. para invadir Italia. Se barajaron rutas como el Petit Saint-Bernard, el Mont Cenis, el Montgenèvre, el paso de Clapier o incluso la zona de Larche, pero la escasa precisión de las fuentes romanas y la falta de restos arqueológicos dejaron la cuestión sin resolver.
Un estudio revolucionario
En 2016 un equipo internacional liderado por Bill Mahaney (Universidad de York, Toronto) analizó la microbiota presente en excrementos fósiles de caballos y afirmó haber localizado el paso exacto.
El descubrimiento: Col de la Traversette
Los investigadores identificaron el Col de la Traversette, un estrecho paso de 2 950 m de altitud en la frontera franco‑italiana, al sureste de Grenoble y suroeste de Turín, como la ruta utilizada por el ejército cartaginés de 30 000 hombres, 37 elefantes y 15 000 caballos.
Este paso, aún hoy extremadamente difícil y solo apto para la equitación, había sido propuesto hace un siglo por el biólogo Gavin de Beer, pero la comunidad académica favoreció la versión de Tito Livio, que citaba el paso de Clapier pese a escribir dos siglos después del hecho y sin haberlo visitado.

Cómo se llegó a la conclusión
Se combinaron análisis genéticos de microbios, química ambiental, palinología y técnicas geofísicas para localizar una gran masa de excrementos, probablemente de caballos, cerca del Col de la Traversette. Los residuos datan alrededor del 200 a.C.; su composición isotópica de carbono indica que se depositaron en una zona pantanosa que antes albergaba un pequeño lago, ideal para abastecer de agua a numerosos animales.
Hasta un 70 % de los microbios presentes en los excrementos equinos pertenecen al grupo Clostridia, exactamente los que se hallaron en la muestra del Traversette.

¿Por qué elegir un paso tan difícil?
El estudio sugiere que Aníbal optó por este paso estrecho y escarpado para evitar emboscadas de las tribus galas, que habrían sido más factibles en pasos más abiertos.
Los resultados fueron publicados en la revista Archaeometry.