Un hallazgo inesperado durante una excavación arqueológica en el norte de Laos ha revelado un diente humano que, tras un exhaustivo análisis, pertenece a la población denisovana conocida hasta ahora solo por fósiles encontrados en la Cueva Denisova, en los Montes Altai de Siberia.
El contexto del descubrimiento
En la campaña de 2018, el equipo internacional descubrió la cueva Tam Ngu Hao 2, también llamada Cueva Cobra, situada cerca de la famosa cueva Tam Pà Ling, donde se había hallado un fósil humano de Homo sapiens de unos 70 000 años.

Vínculo con los denisovanos
El análisis morfológico del diente mostró notables similitudes con los dientes denisovanos hallados en la meseta tibetana, el único otro sitio donde se habían encontrado restos de este grupo. Los resultados sugieren que el individuo vivió entre 164 000 y 131 000 años atrás, en los cálidos trópicos del norte de Laos.
El autor principal, el profesor Fabrice Demeter de la Universidad de Copenhague, explicó que los sedimentos de la cueva contenían también dientes de grandes herbívoros, como elefantes y rinocerontes, que habitaban entornos forestales.

Datación y metodología
Dos equipos australianos colaboraron en la datación. La Universidad de Macquarie, liderada por la profesora Kira Westaway, dató los sedimentos circundantes, mientras que la Southern Cross University, bajo la dirección del profesor Renaud Joannes‑Boyau, realizó la datación directa del diente.
“Establecer el contexto sedimentario permite verificar la integridad del hallazgo; cuando sedimentos y fósiles presentan la misma edad, como en Tam Ngu Hao 2, sabemos que los restos fueron enterrados poco después de la muerte del organismo”, comentó Westaway.
Los resultados de ambas técnicas de datación coincidieron, lo que refuerza la fiabilidad de la cronología y aporta información valiosa sobre la movilidad de poblaciones prehistóricas.

Implicaciones para la prehistoria del sudeste asiático
Aunque el clima húmedo de Laos impidió la preservación del ADN, los científicos detectaron proteínas antiguas que indican que el diente pertenecía a una niña de entre 3,5 y 8,5 años.
Este hallazgo confirma que los denisovanos habitaron el sudeste asiático, convirtiendo a la región en un crisol de diversidad humana que incluyó al menos cinco especies diferentes: Homo erectus, denisovanos/neandertales, Homo floresiensis, Homo luzonensis y Homo sapiens.
Las cuevas de la zona podrían seguir proporcionando pistas clave para entender las complejas relaciones demográficas entre estos grupos.