Descubrimientos arqueológicos

Posible nuevo caso de crucifixión romana en Gran Bretaña

Un esqueleto del siglo II d.C. fue hallado en el yacimiento arqueológico de Fenstanton, en el condado de Cambridge, al este de Inglaterra. Se trata del primer caso de crucifixión descrito en el norte de Europa.

Posible nuevo caso de crucifixión romana en Gran Bretaña

Un hallazgo extremadamente raro. El esqueleto, de unos 1.900 años de antigüedad, presenta una clavilla de hierro incrustada en el calcáneo (hueso del talón). El individuo, cuya edad estimada al morir era entre 25 y 35 años, podría haber sido víctima de la pena capital por crucifixión, práctica habitual en el Imperio romano.

Una clavilla que pasó desapercibida

El hallazgo se realizó en 2017, pero la clavilla no se detectó en su momento porque sobresalía muy poco de la arena y el barro que cubrían el talón. Fue sólo después de que la arqueóloga Corinne Duhig, de la Universidad de Cambridge, analizara los restos fuera del sitio que se identificó el objeto metálico. "Al que llamamos ‘el hombre de Fenstanton’ le quedó una clavilla de hierro en el hueso del talón derecho", explican los autores en un artículo publicado en *British Archaeology*. Hasta la fecha, este es el único caso conocido de crucifixión en el norte de Europa; la mayoría de los ejemplos provienen de Italia e Israel, según *Sciences et Avenir* (2018).

Posible nuevo caso de crucifixión romana en Gran Bretaña

Vista aérea del yacimiento arqueológico de Fenstanton, condado de Cambridge, Inglaterra. Crédito: British Archaeology Magazine

Indicadores de infecciones e inflamación en las extremidades inferiores

Las dataciones por radiocarbono sitúan los restos entre 130 y 360 d.C. Los huesos muestran signos de trauma "ante mortem", en particular infecciones e inflamaciones en las piernas, lo que sugiere que el individuo pudo haber sido atado con cuerdas o cadenas. "Esta evidencia indica que podría haber sido un esclavo o un prisionero", señala el comunicado de prensa. Aunque la crucifixión era frecuente en el mundo romano, los rastros osteológicos de esta práctica son extremadamente escasos.

Un método de tortura

En esta ejecución lenta y dolorosa, se clavaban clavos en las muñecas o antebrazos para fijar al condenado a la barra horizontal de una cruz de madera (*patibulum*), y también en los pies, ya sea en el calcáneo o en los metatarsos. La cruz se erigía a la orilla de una carretera o en una elevación, a la vista de todos, y la víctima moría por agotamiento, dolor insoportable y asfixia progresiva causada por la posición del cuerpo.

Esta pena capital se aplicó habitualmente desde el siglo III a.C. hasta el 337 d.C., cuando el emperador Constantino I (272‑337) prohibió el "summum supplicium".