La última gran acción de la Guerra de los Cien Años, la Batalla de Castillon (17 de julio de 1453), supuso una victoria decisiva del ejército real francés sobre una fuerza anglo‑gascona. Tras una serie de derrotas y humillaciones, el conflicto concluyó a orillas del río Dordoña. En 1453, lo que quedaba del antiguo imperio continental de los Plantagenet no era más que una ilusión y la rica Guyana. Enrique VI de Inglaterra no renunció a sus pretensiones al trono de Francia, mientras Carlos VII buscaba expulsarlos del sur del Loira. La pequeña localidad de Castillon borró más de cien años de humillación francesa en un solo día.
Castillon, punto final de la Guerra de los Cien Años
Esta guerra comenzó con una disputa familiar que se transformó en un conflicto dinástico y político sobre la legitimidad de los reyes de Francia. Eduardo III de Inglaterra, nieto de Felipe el Hermoso, fue excluido de la sucesión en favor de Felipe VI, sobrino del mismo rey. En 1334 el rey inglés declaró ilegítimo a Felipe y rompió su vínculo de vasallaje tras la invasión francesa de su ducado. Así, la Guerra de los Cien Años se inició en Guyana y concluiría en la misma región, en la pequeña localidad de Castillon.
Calais, Crécy, Poitiers, Agincourt: tantas derrotas magistrales sufridas por los ejércitos franceses. Un rey de Francia fue capturado en batalla (Juan II) y fue el monarca inglés quien intensificó su presión por la legitimidad al trono francés. La pretensión inglesa alcanzó su máximo reconocimiento con el infame Tratado de Troyes, negociado por la reina de Francia, Isabel de Baviera, quien entregó el reino a Enrique VI en detrimento de su propio hijo, Carlos VII. El 17 de julio de 1453, el tratado y la humillación de Agincourt serían vengados.
La reconquista del Ducado de Aquitania y Guyana
El 17 de julio de 1453 se libró una batalla que selló el destino de Guyana y del Reino de Francia. Ambas entidades habían mantenido una relación conflictiva durante tres siglos. Los orígenes de la disputa se remontan al segundo matrimonio de Leonor de Aquitania, heredera del gran ducado, con Enrique Plantagenet, futuro rey de Inglaterra, Enrique II. Al separarse de Leonor, el rey Luis VII de Francia sembró las semillas de una guerra que duraría 300 años.
Castillon no puede reducirse a la última batalla de los Cien Años. Durante tres siglos, Guyana fue el objetivo de la codicia francesa que envidiaba el imperio continental del rey de Inglaterra. Aunque debía jurar fidelidad al rey de Francia, el territorio era el mayor poseedor de tierras del imperio angevino. Francia, sin embargo, nunca gozó de buena reputación en el ducado; en 1147‑1148 la región se rebeló contra la autoridad francesa, y el divorcio de Leonor fue recibido con alivio.
El ducado disfrutaba de enormes privilegios, exenciones y libertades que sus habitantes defendían con recelo ante cualquier intento de integración francesa. Carlos V de Francia mantuvo la presión en las puertas del ducado, sometiéndolo a saqueos. Aunque Burdeos era la capital en 1451, la población volvió a abrir sus puertas a las tropas de Enrique VI. Este, a su vez, encargó a su general, John Talbot, que infligiera una derrota aplastante a Francia y abriera camino al trono. Ese sueño se desvaneció en sangre y desastre en Castillon.
La Batalla de Castillon
Alarmado por la llegada de Talbot y su ejército a Burdeos, Carlos VII decidió acabar con la ocupación inglesa y someter definitivamente al turbulento Ducado de Aquitania. Talbot, aunque goza de una reputación legendaria, mostraba indecisión y falta de iniciativa. Para frenar el avance inglés, el rey francés envió a los hermanos Bureau con la orden de destruir a Talbot.
Los franceses contaban con dos ventajas decisivas: superioridad numérica y perfecto conocimiento del terreno. Talbot, respondiendo a los ruegos de los habitantes de Castillon, avanzó con 4 000 hombres desde Libourne hacia la llanura del lugar. El 17 de julio, tras una primera escaramuza que dejó a los franceses en retirada, Talbot interpretó erróneamente la retirada como una desbandada y lanzó un ataque precipitado, sin percatarse de la artillería francesa que, desde su posición, abrió una fuerte batería de cañones. La sorpresa balística provocó la caída de los ingleses y la muerte de Talbot. Sin su líder y con el ejército diezmado, los sobrevivientes se rindieron, marcando el fin de la Guerra de los Cien Años y el fin del dominio inglés en Guyana.
Una victoria decisiva para Francia
Las consecuencias inmediatas fueron la consolidación de la unidad del Reino de Francia. Esta victoria también simboliza el inicio del fin de la Edad Media. Inglaterra perdería su imperio continental durante mucho tiempo, aunque mantendría su supremacía marítima. Los reyes ingleses seguirían reclamando el título de «Rey de Francia» hasta principios del siglo XIX.
Guyana, incorporada al reino, conservó sus privilegios, pues la monarquía francesa tuvo que ceder importantes concesiones para asegurar su lealtad. La «perla» de la corona inglesa mantendría siempre una desconfianza hacia la autoridad francesa y, en 1814, abriría sus puertos a los ingleses, anunciando la caída de Napoleón.
Bibliografía
Great battles in the history of France, por Bernard Vincent. Southwest, 2014.
The Hundred Years War, por Georges Minois. Tempus, 2016.
Charles VII, la reconquête de la France, por Ivan Gobry, Ediciones Tallandier, 2001.
Fields of Honor – Castillon – July 1453. Cómics de Gabriele Parma y Thierry Gloris. Delcourt, 2016.
Para profundizar
Sitio oficial de la Batalla de Castillon de Castillon
Sitio web del municipio de Castillon-la-Bataille