El matrimonio es una de esas instituciones que ha sobrevivido a lo largo de los siglos. Hoy se celebra como testimonio del amor entre dos personas, pero durante la Edad Media fue, sobre todo, un instrumento para forjar alianzas familiares y escalar posiciones sociales. En este artículo descubrirás cómo cambió el matrimonio medieval, sus rituales y todo lo que deriva de ellos.
Transformaciones del matrimonio medieval
De la poligamia a la monogamia
En la Antigüedad, la poligamia era habitual, especialmente entre la élite romana, donde un hombre podía contraer varias esposas. A partir del siglo II d.C. la normativa empezó a proclamar la monogamia, aunque en la práctica la concubinato y las relaciones adúlteras seguían muy extendidas y eran toleradas por la sociedad, aunque no aceptadas por la Iglesia.
Otra práctica, menos frecuente pero también tolerada, era el secuestro de jóvenes para forzar un matrimonio que aumentara el rango social del hombre o que contrarrestara la oposición de los padres.
De la endogamia a la hipergamia
Durante la Alta Edad Media (hasta el siglo VIII) el objetivo principal del matrimonio era consolidar alianzas familiares. Era endogámico: era común casarse con primos cercanos. La dimensión religiosa era mínima.
Con la llegada de los carolingios, a partir del siglo IX, la Iglesia empezó a regular el matrimonio, estableciendo la monogamia como norma y prohibiendo los matrimonios hasta el séptimo grado de consanguinidad. Así, el matrimonio dejó de ser solo un pacto familiar y pasó a ser una herramienta para elevar la posición social y a la vez el único vínculo legalmente reconocido.
¿A qué edad se casaban?
Las edades mínimas cambiaron con el tiempo. En el siglo XII la edad mínima para prometerse era de 7 años y para casarse de 12. En el siglo XIV, durante la peste negra, la edad promedio era de unos 15 años para las mujeres y 25 para los hombres, con diferencias de edad más marcadas entre la nobleza. Al final de la Edad Media la edad media era de 30 años para los hombres y 21 para las mujeres.
La ceremonia nupcial
Ausencia de rituales hasta el siglo XI
Hasta el siglo XI el matrimonio apenas tenía ceremonia. Los aristócratas se limitaban al intercambio de anillos y a la entrega de la dote, mientras que los campesinos consideraban suficiente la convivencia para validar el vínculo.
El auge de la celebración religiosa
A partir del siglo XI la ceremonia se volvió pública y religiosa. Se celebraba bajo el porche de la iglesia, con testigos que garantizaban la legalidad del matrimonio. Apareció el ritual de la entrega de la novia por parte del padre y el intercambio de besos después de los anillos.
Fiestas y costumbres a partir del siglo XIII
En el siglo XIII el matrimonio se celebraba plenamente dentro de la iglesia, con procesiones, la famosa frase "Te tomo por esposa con este anillo" y una serie de normas impuestas por la Iglesia para formalizar el enlace.
Consumación del matrimonio
Procreación como objetivo principal
En la Edad Media el matrimonio por amor estaba prohibido; el objetivo era la alianza o la ascensión social, y la procreación era esencial. El sacerdote bendecía la cama para que el acto tuviera validez. El llamado "deber marital" exigía al hombre proveer y a la mujer dar hijos, aunque la Iglesia restringía las posiciones sexuales a la "misional" y establecía horarios estrictos.
Periodos de abstinencia
Los cónyuges debían observar numerosos periodos de abstinencia: domingos, miércoles y viernes; ayunos de Pascua y Navidad; y durante la menstruación, el embarazo, los 40 días postparto y la lactancia. Estas normas se aplicaban tanto a campesinos como a reyes.
El supuesto "derecho de señor"
El llamado "derecho de cuissage" —el supuesto derecho del señor feudal a consumar el matrimonio de sus vasallos— es una leyenda sin fundamento documental. Surgió en la Ilustración y el siglo XIX para criticar los abusos aristocráticos.
¿Existía el divorcio?
El matrimonio medieval era, en principio, indisoluble. Sólo se permitía la anulación en casos de impotencia, consanguinidad, falta de consentimiento o si el cónyuge deseaba entrar en órdenes religiosas.
Fuente:
– "Daily Life in the Middle Ages" de Justine Defrance – Edición New World