Descubrimiento del manuscrito
El profesor Reviel Netz, de la Universidad de Stanford, anunció en la revista Science (1 de noviembre) que había identificado textos nunca publicados de Arquímedes en un palimpsesto de más de mil años de antigüedad. Los fragmentos revelan que el matemático griego trabajó con la noción de infinito y con ideas que anticipan el cálculo diferencial e integral, mucho antes de Newton y Leibniz.
Historia del documento
En el siglo III a.C. los trabajos de Arquímedes se copiaban en pergamino. En el siglo X d.C., cuando el papel empezó a usarse, un escriba de Constantinopla transcribió varios de sus tratados en un libro encuadernado. Sólo el 1 % de esas copias ha sobrevivido.
Durante la Cuarta Cruzada, cuando los cruzados saquearon Constantinopla, el libro permaneció en buen estado. Por escasez de papel, los monjes reutilizaron las hojas para escribir textos religiosos, convirtiéndolo en un palimpsesto.
El manuscrito quedó bajo custodia eclesiástica hasta que, en 1906, el filólogo Johan Ludvig Heiberg lo encontró en una biblioteca de la ciudad. Con una lupa descubrió los trazos de Arquímedes bajo la escritura religiosa, fotografió las páginas y logró descifrar alrededor del 80 % del contenido.
Heiberg constató que Arquímedes calculaba números y volúmenes con una precisión que no se alcanzaría de forma exacta hasta el siglo XVII. Tras su estudio, el libro desapareció y reapareció en la década de 1930 en una colección privada de París. En 1998 fue vendido por 2 millones de dólares a un coleccionista que lo prestó al Walters Museum de Baltimore, donde se encuentra actualmente.
Re‑análisis con tecnología moderna
El palimpsesto fue examinado con técnicas de imagen multispectral y tomografía de rayos X, que permitieron leer fragmentos prácticamente ilegibles. Los resultados demuestran que la historia de la ciencia sigue guardando sorpresas y que las civilizaciones antiguas no eran monolíticas, como subraya Netz.