El humor político bajo el Tercer Reich
En la Alemania nazi los chistes eran una forma de resistencia silenciosa. Una broma circulaba en los trenes: "Dos personas mudas hacen gestos bajo la manta y se cuentan chistes políticos". El régimen consideraba cualquier burla como hostilidad contra el Führer y castigaba con campos de concentración. Incluso nombrar a perros o caballos "Adolf" podía ser motivo de proceso.
La mayor absurdidad
Un chiste preguntaba: "¿Cuál es la mayor absurdidad del mundo?" La respuesta: "Que un austriaco que cree en ideas soviéticas y saluda a un fascista italiano sea canciller del Reich alemán…"
Otra caricatura de 1939 mostraba a Hitler sin boda, burlándose de su "germanicidad" teñida.
Imitación del fascismo italiano
En un primer encuentro, Hitler saluda a Mussolini con un gesto fascista y exclama: "¡Ave Emperador!" Mussolini responde: "¡Ave Imitador!"
Chistes más benevolentes
Algunos chistes resaltaban la supuesta autenticidad de Hitler. En una posada, pidió agua y fue rodeado de admiradores que imitaban su orden. Un granjero, distraído, tomó una cerveza; Hitler le dijo: "Parece que sólo hay dos personas honestas en este pueblo: tú y yo".
La viuda de Franco sobre el ataúd de Mussolini
Con el empeoramiento de la guerra, los chistes se volvieron más mordaces. Un ejemplo profético:
- ¿Cuándo habrá paz?
- Cuando la viuda de Franco, de pie sobre la tumba abierta de Mussolini, pregunte: "¿Quién disparó a Hitler?"
Los “pequeños Hitlers”
Los líderes nazis que rodeaban a Hitler también fueron blanco de burlas por su codicia y falta de recursos. Un chiste describía la merienda de los hijos de Goebbels:
En la casa de Goebbels se sirven pasteles y dulces; en la de Hitler solo café de grano y galletas baratas. Al regresar, el niño pregunta: "¿Papá, el Führer no pertenece al partido?"
“Mantén el culo contra la pared o Röhm te atrapa”
Los defectos físicos de la élite nazi contrastaban con el ideal ario. Así surgió la frase:
"Sujeta tu trasero a la pared o Röhm te cogerá"
Röhm, jefe de la SA y abiertamente homosexual, fue objeto de bromas sobre su afición a los jóvenes.
Paseando desnudo por Berlín
En los años 30, los caricaturistas predijeron que Hitler se comportaría como un salvaje. La figura de Hermann Göring, sin embargo, fue blanco de una sátira constante por su narcisismo.
Cuando se rompió una tubería en el Ministerio de Aviación, Göring ordenó: "¡Tráiganme mi uniforme de almirante!"
Se inventó la unidad de medida "1 Gör" para referirse a la cantidad máxima de metal que una persona podía colgar sin caerse.
En 1944, cuando la escasez de alimentos se agudizó, circuló el rumor de que Göring caminaba desnudo por Berlín para recordarle a la gente cómo se veía el jamón.
Goebbels y la “Kuternoga” ruidosa
El aspecto poco ario de Goebbels lo convirtió en objetivo de burlas. Un chiste popular:
- Hermann, ¿has sacado a pasear a tu tortuga?
- No, respondió Göring, son los Goebbels con casco de acero.
Un francés y dos alemanes conversando…
En el cielo, Federico el Grande, Hindenburg y Napoleón discuten sobre la guerra moderna:
- Si tuviera tantos aviones como Göring, habría ganado la Guerra de los Siete Años en cuatro meses.
- Si tuviera tantos tanques como Hitler, ningún ruso habría entrado en Prusia Oriental en 1914.
- Si tuviera a Goebbels, ningún francés sabría que perdí la campaña de Rusia.
Se acuñó también la medida "1 goeb", la anchura máxima de la boca antes de romperse la cara al hablar.
Último refugio
Los tiranos no toleran la burla. En el Tercer Reich, el humor se convirtió en el último refugio donde los alemanes podían, aunque fuera por un instante, escapar de la opresión totalitaria y reírse de sus líderes.