¿Deberían ser juzgadas las esposas de los hermanos siamés por casarse con un cuádruplo?
En la América victoriana la idea de gemelos unidos que se casaban resultó escandalosa. ¿Se trataba de un escándalo real o de una invención sensacionalista?
Una boda doble inusual
El 13 de abril de 1843, en la casa de David Yates, en Mulberry Creek, se celebró una doble boda. Las hijas de Yates, Adelaide y Sarah, contrajeron matrimonio con los hermanos unidos Chang y Eng, conocidos como los famosos gemelos siamés que compartían un hígado.
“La mayoría de los estadounidenses quedó sorprendida, atónita y, en muchos casos, disgustada”, comenta Yunte Huang, autor de Inseparable: los famosos hermanos siamés y su encuentro con la historia estadounidense. La unión fue calificada como “bestial” y provocó una fuerte reacción moral.
El rechazo racial y la oposición local
En Carolina del Norte, donde los gemelos se establecieron, la resistencia no solo se debió a su condición física. Según Huang, el juez Graves señaló que el principal obstáculo era el “prejuicio arraigado contra su raza y nacionalidad”. Incluso si alguna mujer aceptaba la propuesta, su padre se oponía a casar a sus hijas con chinos de piel oscura, a quienes también consideraba “fenómenos”.

Las leyes de mediados del siglo XIX prohibían la unión de los hermanos siamés con mujeres blancas, pero tras largas negociaciones lograron el consentimiento de los padres de las futuras esposas. El encanto, la fama internacional y la considerable fortuna de Chang y Eng resultaron irresistibles.
Además del tema racial, existía una fuerte oposición al matrimonio con “fenómenos de la naturaleza”. Los vecinos amenazaron con quemar los campos de David Yates si no impedía el matrimonio de sus hijas.
El lecho más ancho de Carolina del Norte
Cuando los matrimonios se consumaron, surgió otra curiosidad: la supuesta existencia de una cama extraordinariamente ancha en la casa de los gemelos en Traphill, considerada la más grande del estado, quizá del país.
Los detalles de cómo compartían la intimidad nunca se publicaron abiertamente. Huang señala que la prensa de la época evitó cualquier revelación directa, pues “el mero hecho de que dos asiáticos unidos se acostaran con dos mujeres blancas bastaba para generar indignación”.
En el siglo XX, algunos autores comenzaron a especular sobre la mecánica sexual, imaginando que el hermano “inactivo” se envolvía alrededor de la esposa del otro para permitir el acto, o describiendo escenas dramáticas desde la perspectiva del gemelo pasivo.

Sin embargo, la realidad podría haber sido menos escandalosa. Tras la muerte de los gemelos en 1874, el médico William Pancoast entrevistó a sus viudas y obtuvo un relato sorprendentemente cotidiano: los hermanos se turnaban para “controlar” el comportamiento del otro, evitando cualquier relación impropia entre esposas y hermanos.
Así, a pesar de la complejidad, Chang, Eng y sus esposas encontraron una forma de vida no tan distinta de la de sus contemporáneos. Como expresó el bisnieto de Chang, Milton Haynes: “¿Cómo lo hicieron? Igual que tú”.
Fuentes
Este artículo se basa en la obra:
- Yunte Huang, Inseparable: los famosos hermanos siamés y su encuentro con la historia estadounidense, Poznań Publishing House, 2019.