En la década de 1930 comenzó la llamada "edad de oro" de Hollywood. Cada año se producían más de 400 películas y los cines atraían a 90 millones de espectadores por semana. Fue entonces cuando surgieron los géneros más populares: westerns, comedias slapstick, musicales y el cine negro. Todo ello bajo la estricta vigilancia de censores que prohibían cualquier contenido considerado vulgar o escandaloso.
Los años veinte fueron una época de gran desarrollo para el cine estadounidense. La industria ya había alcanzado una enorme popularidad, pero la segunda década del siglo XX marcó un hito decisivo: la llegada del sonido y la consolidación del sistema de los cinco grandes estudios que dominaría el mercado mundial.
Los "Big Five" incluían a Fox (hoy 20th Century Fox), Loew's/MGM, Paramount Pictures, RKO y Warner Bros. Además, existían los "Little Three": Universal, Columbia Pictures y United Artists.
La diferencia principal era que los "Big Five" poseían sus propios cines y plantillas de actores, lo que les permitía crear verdaderas estrellas de pantalla. El sistema de estudios impulsó una promoción cada vez más elaborada de los intérpretes: se contrataban especialistas en relaciones públicas y se alimentaba al público con curiosidades y escándalos de la vida de los famosos.
¿Quiénes provocaron escándalos en Hollywood?
En los años veinte la sociedad estadounidense quedó fascinada por el cine y sus protagonistas, pero también surgieron sus críticos. Muchos ciudadanos repudiaban la representación de gángsters, los "speakeasies" (bares clandestinos durante la Prohibición) y la figura de la mujer liberada que desafiaba el modelo de ama de casa.
Estrellas como Rudolph Valentino o Pola Negri se convirtieron en objetos de fantasías eróticas, lo que avivó los escándalos alrededor de la élite hollywoodiense.
El caso más sonado fue el de Roscoe Arbuckle, conocido como "The Fat Kid", quien fue acusado de violar y asesinar a la actriz Virginia Rappe. Aunque finalmente fue absuelto, el escándalo destruyó su carrera.
Otro caso que conmocionó al público fue el asesinato del director William Desmond Taylor, que alimentó la percepción de Hollywood como un mundo de excesos y violencia.
Para mejorar la imagen social del cine, en 1922 se fundó la Motion Picture Producers and Distributors of America (MPPDA), dirigida por el político William Hays. En 1924 elaboró un conjunto de normas que especificaban los temas prohibidos.
Hays exigía a los estudios que enviaran resúmenes de sus guiones para su aprobación, pero la mayoría de los productores ignoraba la directriz; en 1929 sólo el 20 % de los guiones pasaba por su oficina. La censura local seguía siendo el árbitro definitivo.
El Código Hays
La censura en el cine estadounidense no era nueva; existían comisiones locales y estatales desde 1900. El problema para los productores era la ausencia de normas claras. Con la llegada del sonido, la cuestión se complicó: no sólo se controlaba la imagen, sino también los diálogos y los sonidos indecentes.
Así nació el Código Hays, que definía con precisión qué contenidos estaban prohibidos. Hasta 1954, el censor Joseph Breen se encargó de su aplicación. El documento se consolidó en 1934 y dirigió la producción cinematográfica durante casi tres décadas.
Índice de escenas prohibidas
El Código establecía una lista detallada de temas que los productores debían evitar:
- Violación de la ley: No se podían mostrar asesinatos, robos, agresiones o incendios con detalle. Quedaba prohibida la representación de tráfico de drogas y consumo de alcohol, salvo que fuera esencial para la trama.
- Sexualidad: Se prohibían adulterio, pasión excesiva, seducción, violación, perversión sexual, enfermedades venéreas, partos, relaciones interraciales y cualquier relación no heteronormativa.
- Comportamiento vulgar: Actos que pudieran ofender al público estaban vedados.
- Lenguaje obsceno, gestos, bromas y canciones: No se permitía el uso de palabras o expresiones indecentes.
- Danza: Los bailes no debían ser demasiado sensuales o eróticos.
- Blasfemia injustificada: No se toleraba la blasfemia.
- Vestuario: Se prohibía la desnudez; los trajes de los bailarines no podían ser excesivamente escasos.
- Religiosidad: No se podía ofender ni ridiculizar creencias religiosas; las ceremonias debían mostrarse con respeto.
- Sentimientos nacionales: Banderas y símbolos patrios debían representarse con respeto, al igual que la historia y los personajes históricos.
- Títulos de películas: No podían ser vulgares ni obscenos.
- Temas repulsivos: Se permitían ciertos temas (pena de muerte, torturas, violencia contra niños o animales, operaciones quirúrgicas) solo de forma muy limitada.
Aunque el Código era rígido, algunos directores lograron eludirlo. Las célebres palabras de Clark Gable en "Lo que el viento se llevó" (1939) – "Frankly, my dear, I don’t give a damn" – fueron finalmente aceptadas tras una larga lucha con Breen.
¿Héroe o enemigo de los cineastas?
Evaluar la labor de William Hays no es sencillo. La censura suele asociarse con un mecanismo político de bloqueo, pero en Estados Unidos el Código Hays funcionó más como un sistema de autocontrol interno, impulsado por la presión de sectores conservadores que veían a Hollywood como un foco de corrupción moral.
Organizaciones como la Legion of Decency promovían boicots a películas inmorales, lo que obligó a los grandes estudios a adaptarse para maximizar sus ingresos.
William Hays recibió una estrella en el Hollywood Walk of Fame. El Código dejó de aplicarse en los años 60, impulsado por cambios morales y la influencia del cine europeo, más libre de restricciones. Aunque limitó la creatividad, fue durante esa época que Hollywood vivió sus años dorados. Sin el Código, quizá el cine estadounidense no habría alcanzado la popularidad que disfrutó.
La MPPDA sigue existiendo, aunque hoy se centra en la clasificación por edades y la lucha contra la piratería. No hay un nuevo Código Hays, aunque algunos críticos, como Tomasz Raczek, afirman que la corrección política ha creado una forma de censura implícita en los premios Oscar.
Bibliografía
- Misiak, Controlled Cinematograph, Universitas Publishing House, Cracovia 2006.
- D. Black, Hollywood Censored: Morality Codes, Catholics, and the Movies, Cambridge University Press, Cambridge 1994.
- Szymkowska‑Bartyzel, Political Correctness in American Cinema: a Compromise or a Compromise?, en: American Democracy in the 21st Century, ed. A. Mania, P. Laidler, Jagiellonian University Press, Cracovia 2006.
- Lubelski, Cinema Encyclopedia, Wydawnictwo Biały Kruk, Cracovia 2010.