Escudos vivientes, portadores de armas químicas, micrófonos ocultos con antena en la cola… Durante al menos 2 500 años la humanidad ha intentado aprovechar a los gatos para la guerra, con resultados tan inesperados como los que se relatan a continuación.
1. ¡Podemos matar a gente, pero no a los gatos!
El único éxito militar documentado con felinos ocurrió en el 525 a.C., cuando el rey persa Cambises II utilizó la devoción egipcia por los gatos para vencer al ejército de los faraones.
Consciente de que los egipcios consideraban sagrados a los felinos y que sus arqueros no dispararían contra ellos, Cambises ordenó que sus soldados reunieran la mayor cantidad posible de gatos y los colocara al frente de su ejército. Los arqueros egipcios, temerosos de dañar a los animales venerados a Bastet, se negaron a disparar: "Podemos disparar a los persas, pero no a los gatos".
El plan funcionó y los persas vencieron a los egipcios. No está claro si el episodio es histórico o una anécdota legendaria, ya que Heródoto no lo menciona, pero ilustra perfectamente la influencia de los gatos en la sociedad egipcia.
2. Gatos portadores de muerte biológica
En 1869 el escritor francés Jules Champfleury publicó Les Chats, donde citó un proyecto del siglo XVI para usar gatos como vectores de armas biológicas. Un oficial de artillería alemán propuso colocar recipientes con sustancias tóxicas en el lomo de los felinos y dejarlos cruzar las líneas enemigas. El plan nunca se materializó y quedó archivado durante siglos.
3. El gato que sabía demasiado
Durante la Primera Guerra Mundial la paranoia sobre espionaje se extendió incluso a los animales. En 1915, en el frente de Flandes, los británicos observaron a un perro que transitaba con dos gatos entre las trincheras aliadas y sospecharon que los alemanes los utilizaban para enviar mensajes.
Un informe británico señalaba: "Dos gatos y un perro están bajo vigilancia porque frecuentan nuestras trincheras. Se tomaron medidas para capturarlos". El destino de los animales nunca se conoció.
4. Movilización felina
El emperador alemán Guillermo II amenazó que, si se quedaban sin soldados, movilizaría a todos los perros y gatos para continuar la guerra. En 1915, el ejército otomano, acosado por una plaga de ratas en Palestina y Siria, decidió registrar y requisar a todos los gatos de la zona para combatir a los roedores, aliviando temporalmente la escasez de alimentos.
5. Antena en la cola
Durante la Guerra Fría la CIA lanzó el proyecto "Acoustic Kitty". La idea consistía en implantar un micrófono y una antena en la cola de un gato para que se acercara a diplomáticos y espías soviéticos. El programa costó más de 10 millones de dólares.
Tras un breve entrenamiento, el gato fue liberado cerca de la embajada soviética en Washington. Todo marchaba bien hasta que, minutos después, fue atropellado por un taxi.
El proyecto fue cancelado en 1967, aunque informes posteriores sugieren que Estados Unidos siguió explorando animales espías, incluso con ardillas equipadas con micrófonos en 2007.