La ofensiva alemana en las Ardenas
Los soldados estadounidenses recordaron la batalla de las Ardenas como la más feroz que combatieron en Europa. El crudo invierno, los crímenes cometidos y los combates encarnizados evocan el horror del Frente Oriental. Estas fotografías capturan el drama del enfrentamiento decisivo entre 1944 y 1945.
Contexto y desarrollo
El ataque, lanzado el 16 de diciembre de 1944, fue el último intento de Hitler por salvar territorio alemán de una invasión directa y frenar la derrota. Los comandantes alemanes lo sabían; la propaganda también lo anunciaba, y los soldados alemanes lucharon con una ferocidad especial. Los estadounidenses, sorprendidos y sin preparación para la ofensiva, mostraron una gran determinación que ralentizó el avance del Tercer Reich.

Soldados estadounidenses en cautiverio alemán, 22 de diciembre de 1944 (Bundesarchiv, Bild 183‑J28589, CC‑BY‑SA 3.0).
Al principio, algunos comandantes aliados desestimaron los informes del frente, aunque los misiles V‑1 sobrevolaban el cielo. El mal tiempo impidió el apoyo aéreo y obligó a los estadounidenses a defender extensas líneas sin refuerzos, lo que facilitó la captura de numerosos prisioneros de guerra alemanes en la fase inicial.

Habitantes de Schönberg, Bélgica, refugiándose en una cueva (US Army Center of Military History, dominio público).
Los alemanes sabían que los soldados estadounidenses solían pernoctar en casas y graneros, por lo que iniciaron el ataque bombardeando edificios civiles cercanos al frente. Los pocos residentes que permanecieron en la zona solo pudieron observar impotentes cómo sus pertenencias ardían y los soldados, despertados de golpe, buscaban frenéticamente su equipo.

Refugiados belgas abandonando la ciudad de Bastogne (National Archives, dominio público).
El temor a la venganza del movimiento de resistencia, que había atacado a unidades alemanas en meses anteriores, impulsó la huida masiva de los habitantes de los pueblos amenazados. En algunos casos, los soldados estadounidenses miraban con sospecha a los refugiados, temiendo que fueran simpatizantes alemanes o saboteadores disfrazados.

Civiles belgas asesinados por los alemanes (National Archives, dominio público).
Los crímenes contra la población civil fueron numerosos. El 19 de diciembre, en Stavelot, aproximadamente 130 personas, mayormente mujeres y niños, fueron fusiladas. La Nochebuena, 24 de diciembre, 34 jóvenes fueron ejecutados en el pueblo de Bande. En la pared de la casa donde enterraron a los muertos, los alemanes dejaron la inscripción: “Venganza por la muerte de nuestros héroes alemanes a manos de belgas”.
La defensa de Bastogne
Del 19 al 27 de diciembre, la ciudad de Bastogne, crucial cruce de carreteras del sur de Bélgica, fue escenario de intensos combates. Los alemanes estaban en inferioridad numérica (dos a uno), la defensa se organizó en el último minuto y la ayuda aérea tardó varios días en llegar. Además, los alemanes interceptaron el puesto médico de la 101ª División Aerotransportada de EE. UU., lo que provocó escasez de médicos, equipos y medicinas.

Paracaidistas de la 101ª División Aerotransportada cantando villancicos en la Nochebuena (U.S. Army, National Archives, dominio público).
Masacres y crímenes de guerra
El 17 de diciembre, cerca de la ciudad belga de Malmedy, la Kampfgruppe Peiper de la 1ª División Panzer SS asesinó a 84 prisioneros estadounidenses en la intersección de Baugnez. Ese mismo grupo fue responsable de más de 350 prisioneros de guerra y de numerosos crímenes contra civiles, incluido el de Stavelot.

Prisioneros estadounidenses asesinados en Honsfeld por la Kampfgruppe Peiper (U.S. Army, National Archives, dominio público).
La escasez de suministros obligó a soldados alemanes a apropiarse de botas, uniformes y otros objetos de los prisioneros o de los caídos. Cuando los estadounidenses capturaban a un alemán que llevaba ropa estadounidense o cigarrillos, a menudo lo trataban como saboteador y lo ejecutaban al instante. En algunos casos, un prisionero que tomó un par de botas fue perseguido descalzo por la nieve hasta que sufrió amputaciones por congelación.

Camiones y automóviles de la 87ª División de Infantería en una carretera forestal belga (Norbuth, National Archives, dominio público).
Condiciones climáticas y logísticas
El terreno montañoso y boscoso de las Ardenas, sumado a la nieve profunda y el barro, dificultó enormemente los movimientos alemanes desde el primer día. Los atascos se multiplicaron por la mala gestión del tráfico, lo que provocó la ira del propio General Model, quien el 19 de diciembre expresó su enfado por el lento avance de sus tropas. La escasez de combustible agravó la situación, retrasando la llegada de suministros a las unidades del frente.

Soldados estadounidenses caminando por un bosque fuera de Amonines, Bélgica (Braun, U.S. Army, dominio público).
El frío extremo provocó congelación de armas, equipos y hasta de los cañones de ametralladoras, que a veces explotaban al romperse el hielo. Los soldados sufrieron “pie de trinchera”, disentería por falta de higiene y, curiosamente, mezclaban nieve con limonada para crear un sorbete improvisado.

King Tiger abandonado en Stavelot tras ser alcanzado por un bazooka (National Archives, dominio público).
El King Tiger se convirtió en una pesadilla para los soldados estadounidenses, especialmente frente a los menos blindados Sherman. Muchos informes confunden al Tiger con el Panzer IV por su silueta similar; algunos de los supuestos derribos de Tigers fueron, de hecho, destrucciones de Panzer IV por vehículos como el M8 Greyhound.

Bombarderos Lancaster de la RAF atacando posiciones alemanas en St. Vith, 26 de diciembre de 1944 (dominio público).
A pesar de la superioridad aérea aliada en diciembre de 1944, el mal tiempo impidió su uso durante los primeros días de la ofensiva. Sólo el 23 de diciembre el clima mejoró y los bombardeos a las líneas de suministro alemanas contribuyeron a detener la ofensiva.

Joven soldado de la SS capturado por soldados estadounidenses (U.S. Army, National Archives, dominio público).
Tras la masacre de Malmedy y otros crímenes, los prisioneros SS rara vez recibieron un trato conforme a la Convención de Ginebra; muchos fueron ejecutados. El 1 de enero, en Chenogne, aproximadamente 60 prisioneros alemanes fueron fusilados por soldados estadounidenses, un hecho que el general Patton intentó encubrir en su diario.
Fuentes
Las descripciones de las fotos se basan en el libro de Anthony Beevor, Ardennes 1944: Hitler’s Last Chance (Horizon Books, 2016).