Introducción
La unidad militar más famosa de Polonia sigue guardando numerosos misterios. A continuación, te presentamos los datos más curiosos y sorprendentes de los legendarios húsares.
Valor y resistencia en el campo de batalla
En ocasiones la coraza salvó la vida de los húsares aun cuando fueron alcanzados por cañones. Así ocurrió el 30 de agosto de 1633 en la batalla de Smolensk y el 26 de septiembre de 1660 en el enfrentamiento de Lubar‑Cudnów.
En la batalla de Kluszyn, las rotas de húsares cargaron contra el enemigo hasta diez veces seguidas.
El mayor número de húsares reunido en una sola acción fue en la batalla de Chocim (1621), con 8 520 hombres distribuidos en 53 rotas a tiempo completo. Si se consideran las llamadas “porciones ciegas”, la cifra real se sitúa por debajo de los 8 000 combatientes.
Húsares más allá del ejército regular
No sólo formaban parte del ejército estatal; también los nobles organizaban sus propias unidades de caballería ligera al estilo húsar. En la movilización masiva de la Gran Polonia de 1665 participaron 3 900 caballeros, de los cuales 1 400 eran húsares.
Armas y hazañas extraordinarias
Las lanzas húsares podían alcanzar hasta 6,2 m de longitud.
Algunos húsares eran tan fuertes que levantaban tres copias de diez codos (casi 6 m) con una sola mano. Zygmunt Kazanowski, futuro tutor del príncipe Władysław Waza, mostró su destreza girando sobre una punta afilada sin sufrir daño.
El 28 de junio de 1660, en la batalla de Połonka, una sola lanza atravesó a seis infantes moscovitas simultáneamente.

Húsares en la batalla de Kłuszyn
En ocasiones los húsares desmontaban y atacaban a pie. El 8 de septiembre de 1581, 1 500 húsares con armadura, lanzas, mosquetes o pistolas participaron en la asalto a los muros de Pskov.
Los apellidos Jaruzelski, Kaczyński, Komorowski y Duda están ligados a los húsares. Por ejemplo, Andrzej Duda, antes de ser presidente, tocaba la gaita en la bandera húsara durante el asalto a Pskov.
Wacław Jaruzelski sirvió en la bandera húsara de Stefan Mikołaj Branicki en la batalla de Viena (1683). Más tarde llegó a ser teniente y, entre 1702‑1705, se autodenominó coronel húsara. Su hijo, Franciszek, fue porteador de estandarte y luego teniente de la misma rota.

Los húsares, la unidad más famosa de Polonia
Samuel Komorowski, teniente en la bandera húsara del hetman lituano Janusz Radziwiłł, se destacó en la batalla de Łojów (1649). Por su parte, Kaczyński, como compañero de los húsares ligeros, intentó escalar los muros de Smolensk el 21 de agosto de 1610, pero fue abatido.
Los húsares vencieron a enemigos mucho más numerosos: el 7 de septiembre de 1621, unos 600 húsares derrotaron a aproximadamente 10 000 otomanos cerca de Khotyn; y el 26 de septiembre de 1660, unos 140 húsares derrotaron a al menos 1 700 cosacos y moscovitas cerca de Kutyszcz.
En la batalla de Viena (12 de septiembre de 1683), la caballería imperial‑alemana se detuvo para admirar la carga de los húsares.
Detalles curiosos
Los caballos de los húsares a veces se pintaban de colores vivos, como el rojo, usando una mezcla de brasilia y alumbre; esta práctica se observa en el llamado “Rollo de Estocolmo” y se empleaba tanto en ceremonias como en combate.
El rey sueco Gustavo Adolfo, al observar a los húsares, exclamó: «¡Si tuviera una cabalgata así, acamparía con el pie en Constantinopla este año!». En la batalla de Gniew (1 de octubre de 1626), los húsares descendieron una empinada ladera como si fuera un precipicio para sorprender a la infantería sueca que había buscado refugio allí.
Frase de saludo de los nobles polacos a finales del siglo XVI y principios del XVII: «Soy gracia, soy gracia, y me entrego al buen corazón» (versión adaptada).

Etiqueta y costumbres
Los saludos reflejaban la igualdad social: entre nobles de mismo rango se inclinaban ligeramente; entre conocidos íntimos se abrazaban y besaban en los hombros. Cuando la diferencia de rango era marcada, el inferior se inclinaba profundamente, a veces besando los pies del superior.
En la República de Polonia, las mujeres disfrutaban de una posición social especialmente alta; se les saludaba con reverencia y, a menudo, se les besaba la mano.
Durante mucho tiempo la nobleza polaca rechazó la concesión de órdenes y galardones, considerándolos una amenaza a la igualdad. No fue sino hasta 1705 que se fundó la Orden del Águila Blanca.
Ritos funerarios
En los funerales de un camarada húsara, su lanza se rompía como señal de luto. El caballo del difunto, al cruzar el féretro, chocaba contra la lanza rota y caía al suelo, mostrando su dolor.